El Decreto 883 sobre las medidas económicas y el levantamiento indígena

Por Soc. Galo Cervantes Coronel

El cambio de mando del gobierno de Rafael Correa Delgado a Lenin Moreno, ha provocado un conjunto de acciones que al cabo de DOS AÑOS de la nueva administración del Estado, este país no arranca, no encuentra salida para resolver la crisis en la que lo dejó los 10 años del correísmo: desempleo, endeudamiento externo de gran volumen, el petróleo comprometido con la gran potencia China y entregado a este país a menor precio por barril, que los fijados en el mercado internacional, vendido el oro que es un patrimonio de respaldo para la Reserva Monetaria Internacional (466 mil onzas en barras de oro, el gobierno de Correa las entregó a Gold Bank por 300 millones de dólares), aproximadamente 350 mil millones de dólares que llegaron a las arcas del Estado y que ahora nadie sabe cómo se esfumaron, entrega de las 200 millas de mar territorial a través del convenio CONVEMAR violando nuestra soberanía y por la que muchos deberán responder, grandes negociados, sobreprecios que se han logrado detectar luego del cambio del gobierno que en 10 años, Rafael Correa y su grupo de los socialistas siglo XXI, destrozaron al país.

Este comportamiento de crisis compulsiva “heredada”, no llevaba a otra condición que continuar el endeudamiento externo, el sometimiento a los nuevos empréstitos bajo condiciones como la fijada en el decreto 883, que pulveriza las aspiraciones populares de mejoramiento de su calidad de vida y de salud y amplía la brecha entre ricos y pobres, de la que los beneficiados solamente han sido los empresarios, aunque a algunos les duela.

Se abre una contradicción que yo la llamo “aparente” entre los compadres: Rafael y Lenin, que ante el pueblo aparece como que tras el telón empezó programada para armar el circo, pero que muy hábilmente los grupos de poder la agudizaron para buscar tajadas que los satisfaga; los pretextos sobre incapacidad de gestión del gobierno de parte de las Cámaras de la Producción no faltaron y lo acorralaron a Lenin hasta llenar el gabinete de sus representantes entre mezclados con algunos de la vieja ALIANZA PAÍS, gritones antes callados ahora.

La incapacidad administrativa del gobierno no se hizo esperar y con circo y todo, lanza el decreto de subida de los precios de los combustibles y la exoneración de impuestos a los empresarios, mientras a los sectores sociales, no les deja ni las servilletas, como dice el argot popular. Es que debía portarse de esta manera, porque para negociar los empréstitos con el FMI, este organismo le exige ajuste estructural con sacrificio a las necesidades sociales.

La situación es propicia para la protesta, los correístas con su jefe a la cabeza y otros de la cúpula que andan por los techos como Ricardo Patiño y los Alvarado, se dan cuenta que es el momento oportuno (las condiciones subjetivas, como dice Ricardo P., al arengar a sus acólitos, están dadas) para arremeter y provocar la caída de Lenin Moreno, que por traidor a su “proyecto” de saqueo, debe pagar con su destitución. Así emprenden infiltraciones y otras habilidades para exacerbar el ánimo de los ecuatorianos que ya de por sí con la subida de los combustibles empezó a expresarse contrario, ya que con este decreto se ofendió a su bolsillo, a su salud y a la de su familia, con la elevación de los costos de los artículos de consumo masivo, sin dejarle salida ni siquiera para un empleíto que le generara unos ingresos más, la clase media y popular, se vieron apabulladas.

Así las cosas, se produce el levantamiento indígena, como una movilización que agruparía a todos los sectores no beneficiados con las medidas y en la que “el correísmo debía pescar a río revuelto” para provocar la radicalización de la lucha indígena a través de la preparación de desmanes, no observados en otras acciones sociales como la de suspender los servicios de agua y energía y tomarse los campos de producción de petróleo, etc. Ya había la experiencia de la delincuencia en las calles, programada igualmente en el 30-S para hacer aparecer que era la oposición la que se encontraba actuando de esta manera.

Los hechos se le salieron de control a los indígenas que no pudieron observar las infiltraciones de gente extraña que propone acciones que no son propias suyas, seguramente o puede haber la posibilidad de que algunos dirigentes también fueron contaminados por las maniobras correístas, que sin ningún escrúpulo y sin importarles la suerte de la gran mayoría de la sociedad ecuatoriana, tenían como finalidad crear el caos para provocar el golpe certero al gobierno y la destitución de Lenin y su grupo. PERO LES FALLÓ, los líderes indígenas y populares, se han dado cuenta a tiempo y plantean el diálogo y la negociación que el dice que está dispuesto a llevar a cabo con franqueza. De esta manera, SE LE CAE A LA BANDA DE RAFAEL CORREA, SU PRETENDIDA INTENCIÓN DE GOLPE DE ESTADO y algunos de sus dirigentes, empiezan a huir por las fronteras y las embajadas como Gabriela Rivadeneira.  La gente dice: “le salió el tiro por la culata a estos marulleros delincuentes”. (O)

Autor entrada: David Jaramillo

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