Papa Francisco: Digamos hoy, ‘¡Señor, si Tú quieres puedes sanarme!’



ROMA, Italia

El Papa Francisco en su mensaje previo al Ángelus de este domingo aseguró que cada persona tiene su propia historia y muchas veces es una historia difícil, con muchos dolores y pecados.” ¿Qué hago, yo, con mi historia? ¿La escondo? ¡No! Tenemos que llevarla delante del Señor” y decirle: ‘¡Señor, si Tú quieres, puedes sanarme!’.

Esto nos enseña el Evangelio de este domingo (Mt 15, 21-28) que habla del encuentro entre Jesús y una mujer cananea. En este pasaje Jesús está al norte de Galilea con sus discípulos y se acerca la mujer que busca ayuda para su hija enferma. “Ten piedad de mí, Señor”, le dice. Jesús la ignora, pero ella insiste.

Ante su insistencia, Jesús dice a los discípulos que su misión está dirigida solamente a ‘las ovejas perdidas de la casa de Israel’. Y él cita un proverbio  a la mujer, el cual parece cruel -dijo el Santo Padre -: ‘No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos’. Y la mujer enseguida responde: ‘Sí, Señor, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos’.

Ante esto Jesús responde: ‘Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas’.

¿Cuál es la fe grande?

La fe grande es aquella que lleva la propia historia, marcada también por las heridas, a los pies del Señor pidiéndole que la sane, que le dé sentido, dijo el Papa este domingo ante los peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro.

“Cada uno de nosotros tiene su propia historia y no siempre es una historia limpia; muchas veces es una historia difícil, con muchos dolores, muchos problemas y muchos pecados. ¿Qué hago, yo, con mi historia? ¿La escondo? ¡No! Tenemos que llevarla delante del Señor: “¡Señor, si Tú quieres, puedes sanarme!” Esto es lo que nos enseña esta mujer, esta buena mujer: la valentía de llevar la propia historia de dolor delante de Dios, delante de Jesús”.

El Santo Padre invitó a los fieles a hacer este ejercicio este domingo, pensar en la propia historia y decir: “¡Señor, si Tú quieres, puedes sanarme!”.

Para esto es necesario entender que Jesús tiene un corazón lleno de compasión. “Lleva sobre sí nuestros dolores, lleva sobre sí nuestros pecados, nuestros errores, nuestros fracasos, pero es un corazón que nos ama así, como somos, sin maquillaje”. (I)

Con información de https://desdelafe.mx/noticias/la-voz-del-papa/

Autor entrada: David Jaramillo

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