María Paz Muñoz cumplió la promesa que hizo a su tío



CUENCA, Azuay

La azuaya, María Paz Muñoz, quien ostenta el título de ser la primera raqueta femenina del país en racquetball, retornó a los entrenamientos en Cuenca, luego de conocerse los lineamientos del Plan de Reactivación Deportiva que implementa la Secretaría del Deporte.

Con 28 años, Muñoz ha estado inmersa en la actividad deportiva casi 23 años. La humildad es la principal característica de esta deportista que hace parte del Plan de Alto Rendimiento de la Cartera de Estado.

Comenta que entró al atletismo en primera instancia debido a un problema físico, pero con los años, su principal mentor, el ya fallecido promotor del racquetball en el país, Patricio Ugalde, quien era su tío, le inculcó el amor por esta disciplina.

“Mi tío siempre me decía que yo tenía todas las condiciones para practicar esta disciplina, y me fui entrenando día a día, hasta que me vi compitiendo y ganando medallas”, comentó.

Su primera experiencia internacional la tuvo a los 12 años cuando participó en un mundial en México.

A los 16 años, le prometió a su tío que lograría ser campeona mundial y lo logró. En 2007, durante su participación en el Campeonato Mundial de Cochabamba, cristalizó este sueño.

“Recuerdo mucho esa experiencia ya que fue la promesa que le hice a mi tío antes de morir, y lo pude lograr con mucho esfuerzo y entrenamiento”.

María Paz llegó a sus primeros Juegos Panamericanos en Guadalajara 2011, allí conquistó la primera presea de bronce en racquetball para el Ecuador en este tipo de competencias. “Estar en un Panamericano fue una experiencia extrema, llegar y vivir en la Villa Olímpica, además de ver tanta gente dando todo en el campo de juego por su país es muy impresionante”.

La azuaya dice que de las derrotas siempre aprende mucho más que de las victorias.

La pandemia y posterior cuarentena truncó una de esas revanchas que tenía Paz, como la llaman amigos y familiares. La deportista azuaya aceptó la cuarentena de buena manera, ya que compartió mucho tiempo con su familia.

“Pensé que sería corta esta etapa, pero con el tiempo, me di cuenta de que era un buen momento para dedicar tiempo a la familia y a los seres queridos, a quienes por los compromisos muchas veces dejamos de lado y ha sido, a fin de cuentas, muy positiva toda esta vivencia en ese sentido”, mencionó.  (I)

Autor entrada: David Jaramillo

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