Una plegaria de Freddie Mercury (y una observación)



En el aniversario de la muerte del gran cantante recordamos la canción Somebody to love

Entre las temáticas que son inspiradoras para los artistas el amor tiene sin duda un puesto privilegiado, también para Freddie Mercury.

Especialmente si nos centramos en las letras de las canciones populares. Una ingente cantidad de ellas versan sobre cuestiones amorosas, lo cual no ha de sorprendernos si tenemos en cuenta que el amor es, en efecto, aquel misterio que parece responder a la pregunta sobre el sentido de nuestras existencias.

Queremos ser amados y sufrimos cuando no lo somos. Pero también queremos y necesitamos, con no menor fuerza, amar a los demás, y sufrimos cuando no podemos hacerlo.

Esta última cuestión ha sido tema de numerosas canciones en las últimas décadas y algunas de ellas no sólo han coincidido en la temática, sino incluso en el título mismo.

Canciones que buscan alguien a quien amar

Con tan solo hacer un poco de memoria descubrimos que hay varias piezas que llevan por título (o la incluyen en él) la expresión somebody to love (“alguien a quien amar”) como manifestación de una búsqueda y un anhelo.

Una de las más “antiguas” de este listado es la clásica canción soul de Salomon Burke, Everybody needs somebody to love. Al parecer fue escrita junto a Bart Russell Berns y Jerry Wexler, aunque Burke aseveraba que era él el único autor y que solía interpretarla en la iglesia durante las ofrendas cuando era todavía adolescente. La versión hoy conocida parece referirse especialmente al amor romántico.

Muy conocida es también la canción Somebody to love de la banda de rock psicodélico Jefferson Airplane, un clásico himno de la contracultura hippie de los sesenta, en el que el amor se presenta como vía de rescate en los momentos más desahuciados.

Somebody to love, Queen

Sin embargo, la canción con el mentado título más (justificadamente) célebre es Somebody to love de Queen, compuesta por Freddie Mercury.

La pieza –sexta cinta del disco A day at the Races de 1976– es toda ella una plegaria en compás de 6/8, con memorables coros en armonías de estilo gospel (interpretados por los mismos integrantes de la banda, como era habitual), en la que un Freddie de voz por momentos algo cascada ruega al Señor el poder encontrar a alguien a quien amar.

La letra apela al recurso de la segunda persona -como en la mayoría de las canciones arriba mencionadas- pero no se trata de la persona amada (que es justamente lo que falta), sino de Dios mismo y, por momentos, un anybody impersonal (¿acaso ante el silencio divino?)

“Cada mañana que despierto muero un poco, apenas puedo mantenerme en pie. Me miro en el espejo y lloro. Señor, ¿qué me estás haciendo? He pasado todos mis años creyendo en Ti, pero no consigo ningún alivio, Señor.”

“Al final del día… me arrodillo y comienzo a rezar hasta que las lágrimas caen de mis ojos, Señor. ¿Alguien puede encontrarme a alguien a quien amar?”

“No seré derrotado, sólo tengo que salir de esta celda. ¡Algún día voy a ser libre, Señor!

Encuéntrame a alguien a quien amar…”. (I)

Con información de https://es.aleteia.org/2020/11/24/

Autor entrada: David Jaramillo

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