
QUITO, Pichincha
Un reportaje del The New York Times encendió el debate político en Ecuador al señalar que el país se transformó en una “superautopista de la cocaína” durante el periodo de Rafael Correa. Según la publicación, varias decisiones del correísmo debilitaron los controles antidrogas y facilitaron el crecimiento del crimen organizado en la última década.
El texto cita como punto clave la salida de la Base de Manta en 2009, instalación que permitía operaciones de vigilancia de Estados Unidos en el Pacífico. Tras su cierre —indica el reportaje— disminuyó la cooperación bilateral y el Estado quedó con menos herramientas para frenar a cárteles mexicanos, grupos colombianos, mafias europeas y bandas locales que hoy articulan el tráfico de cocaína desde el país.
La investigación del diario coincide con alertas internacionales. Un informe 2025 de la Organización Mundial de Aduanas reveló que el 30% de la cocaína hallada en contenedores marítimos del mundo entre 2023 y 2024 tuvo como puerto de origen Ecuador, lo que refuerza su rol como nodo logístico hacia Europa. La crisis narco también se reflejó en la violencia: en 2023 el país registró una tasa de homicidios de 44,5 por cada 100.000 habitantes.
Frente a este escenario, el gobierno de Daniel Noboa impulsa más cooperación internacional y el fortalecimiento militar para combatir a las mafias. Sin embargo, el plan sufrió un revés político: el referéndum de noviembre rechazó el regreso de bases extranjeras. Pese a ello, Ecuador y Estados Unidos mantienen acuerdos de interdicción aérea y marítima. Entre enero y septiembre de 2025, las autoridades decomisaron 146,4 toneladas de droga. (I)
