
MADRID, España
Recordar las 15 Champions está bien para una discusión. Como apelar a ídolos del pasado tal que Juanito. Incluso puede resultar útil llevarse la mano al escudo en los momentos malos. Pero la situación de la entidad blanca es crítica. Como Arbeloa recordó en la previa al plebiscito del Levante -su estreno de local-, «aquí solo vale ganar».
El presentismo y el resultadismo más acérrimo que se ha inculcado históricamente. Un arma de doble filo que le perfora con cada derrota. Después de sufrir el odio del Bernabéu, el Madrid salió del matadero ante el Levante con un penalti de Mbappé y un cabezazo de Asencio.
El Madrid es un equipo desdibujado que sufre en cualquier circunstancia. Un dolor que ya ha tocado Florentino Pérez, quien aguantó en el palco una pañolada y pitada que, como una bomba nuclear, llegó a todas las partes del estadio. Un campo que sacó el látigo para retratar a sus representantes en el campo. La situación fue tan dramática que, en calentamiento, Arbeloa vio cómo un pisotón de Huijsen casi se llevaba por delante a Mbappé.
Finalmente, el francés regresó a la titularidad. Un ‘pichichi’ que parecía ajeno a los problemas cuando falló en la ocasión más clara del Madrid en un acto inicial angustioso, donde el Levante fue mejor. Ni las carreras de Vinicius le salvaron de ser, junto a Bellingham, la diana de la ira de un coliseo que terminó apuntando al palco. El intento de Mbappé llegó a la media hora de juego, prueba de lo inocuo que resulta un equipo contra los bloques bajos.
O contra cualquiera mientras el nivel de Camavinga o Huijsen sea el de jugadores disociados de la realidad del fútbol de alto nivel. Lo peor que le puede pasar a un club como el Madrid es que le pierdan el respeto. Incluso un Albacete de Segunda o un Levante en descenso que, por medio de Pablo Martínez, dibujó una ilusión óptica al borde del descanso que parecía gol. Arbeloa, a medio camino entre escudo humano y ejecutor, dio entrada a Güler -cambió el encuentro- y Mastantuono en el descanso.
Asencio y Mbappé logran una tregua
Aunque solo fuese por vergüenza, el Madrid se levantó de la lona para que Mbappé forzase un penalti. Ryan se vino abajo tras titubear desde la línea. El francés, que acertó en el disparo, se burló de él en la celebración.
La muestra de la dimensión paralela en la que está una plantilla que se sacudió el odio con un 2-0 de Asencio. Un testarazo de orgullo desde Valdebebas para liquidar al Levante y apaciguar el fuego. El central se quitó la máscara tras dar la cara y el Bernabéu se lo agradeció.
Fue justo al señalar a los que han llevado al Madrid a su peor crisis reciente, pero también en agradecer el esfuerzo de los que intentarán darle la vuelta a un proyecto al límite. La salida de Xabi Alonso no ha disuelto el ambiente de referéndum continuo. Pero ahora, los cuchillos afilados apuntan directamente al campo. Bajo esa sensación de buscar la amnistía, Franco Mastantuono envió un balón al larguero desde lejos, Bellingham remató a bocajarro y Vinicius intentó quiebros que le librasen de la revuelta en un frenopático que firmó una mínima tregua con el triunfo. (D)
Con información de https://www.sport.es/es/noticias/real-madrid/real-madrid-levante-sale-matadero-sufrir-ira-bernabeu-125783156
