
GUAYAQUIL, Guayas
El Operador Nacional de Electricidad Cenace advirtió desde el 6 de marzo de 2026 sobre una alta probabilidad de cortes de luz en zonas de la Costa ecuatoriana, debido al incremento sostenido de la demanda y la falta de un plan de expansión en los sistemas de transmisión y distribución eléctrica.
El informe técnico anticipó escenarios críticos en provincias como Guayas, Los Ríos, El Oro y Manabí, donde la sobrecarga de redes podría obligar a ejecutar cortes de carga para evitar daños mayores en la infraestructura. La alerta se emitió semanas antes de que el país registre picos históricos de consumo eléctrico impulsados por la intensa ola de calor de abril.
Según el documento, la ausencia de inversiones agresivas en obras de expansión limita la capacidad operativa del sistema. Esta situación incrementa el riesgo de interrupciones por control de voltaje y sobrecarga de equipos, especialmente en áreas urbanas con alta densidad poblacional.
Las zonas más vulnerables corresponden a las unidades de negocio de la Corporación Nacional de Electricidad CNEL, que abastece a cerca de 2,7 millones de usuarios a escala nacional. De ese total, alrededor de 1,9 millones —equivalente al 70%— se concentran en seis unidades ubicadas en la Costa, con fuerte presencia en Guayaquil y sus alrededores.
Expertos del sector eléctrico advierten que las deficiencias estructurales de CNEL agravan el escenario. El ingeniero Andrés Oquendo señala que la empresa arrastra pérdidas técnicas elevadas y una gestión financiera cuestionada, factores que han limitado la repotenciación de redes y subestaciones para responder al aumento de la demanda.
Cortes recientes
Los cortes recientes en sectores de Guayaquil, Daule y Samborondón reflejan esta presión sobre el sistema. El 15 de abril, por ejemplo, una sobrecarga en el alimentador Mallorca de la subestación Cataluña provocó interrupciones en urbanizaciones residenciales, evidenciando la fragilidad de la red de distribución.
El Gobierno de Daniel Noboa atribuye estos eventos a problemas de distribución más que a generación eléctrica. Sin embargo, la decisión de suspender mantenimientos programados para evitar interrupciones preventivas podría derivar en fallas más graves y cortes prolongados.
El consultor energético Luis Eduardo Armas advierte que la falta de mantenimiento incrementa la probabilidad de daños en transformadores y subestaciones, lo que podría extender la duración de los apagones y elevar los costos de reparación para el Estado.
El comportamiento del consumo eléctrico confirma la presión sobre el sistema. En condiciones normales, la demanda oscila entre 4.200 y 4.400 megavatios (MW), con picos nocturnos cercanos a 5.200 MW. No obstante, en abril de 2026 se rompieron récords históricos: el 10 de abril se alcanzaron 5.333 MW y el 14 de abril se registraron 5.374 MW, el nivel más alto documentado en el país.
El aumento responde, en gran medida, al uso intensivo de sistemas de climatización en zonas urbanas de mayor capacidad adquisitiva, donde el consumo eléctrico se dispara durante las horas de mayor temperatura. Este escenario, combinado con redes limitadas, mantiene latente el riesgo de apagones más frecuentes y prolongados en la región Costa. (I)
