
BARCELONA, España
La sorpresa del Barça para reforzar la delantera es Gabriel Jesus. Otro fichaje ‘a lo Deco’ que aterrizará en el Camp Nou casi de la nada a cambio de 10 millones de euros más variables por su traspaso definitivo y que tendrá la complicada tarea de cubrir todos los goles que se han llevado Robert Lewandowski a Chicago y Ferran Torres a París. Pero vayamos al turrón. ¿Qué puede aportar el delantero brasileño del Arsenal al equipo de Hansi Flick?
Lo primero que hay que tener en cuenta es la dimensión del traspaso. La opción número uno era un Julián Álvarez que se convirtió en imposible tras el veto colchonero al Barça. Si supera el reconocimiento médico este lunes, Gabriel Jesus será la solución a este bloqueo.
Un fichaje que, a nivel de cifras, parece inmejorable. 10 millones de euros por un futbolista de 29 años, con 64 internacionalidades con su país y del vigente campeón de Inglaterra parecen una ‘ganga’. Varios factores influyen en la operación.
Primero del todo, su contrato. Gabriel Jesus terminaba su vinculación con el Emirates el próximo verano. Después, su estatus en la plantilla de Arteta. El braisleño, con el tiempo, ha pasdo de ser un hombre indispensable en el esquema ‘gunner’ a un buen complemento.
Del Palmeiras al Barça, pasando por City y Arsenal
El brasileño que aterrizó en Inglaterra con 19 años era velocidad, desborde, intuición y gol. El de São Paulo era un ratón de área muy técnico, explosivo, y con capacidad para entenderse bien con sus compañeros de ataque.
El que podría ponerse ahora a las órdenes de Hansi Flick es un atacante mucho más complejo: menos explosivo que entonces, más completo en la lectura del juego y con una movilidad y capacidad asociativa clave si su físico le respeta.
Fue Pep Guardiola quien lo trajo a Europa, en enero de 2017. 32 millones de euros puso el Manchester City encima de la mesa del Palmeiras para traer a aquel jovencísimo delantero al Viejo Continente.
Gabriel Jesus quería ir al Barça, pero el cuadro catalán no podía competir con los emolumentos de los ingleses, que además le ofrecían un contrato por cinco temporadas. La apuesta era total.
Tras él también iban clubes como el Real Madrid, la Juventus de Turín, el Manchester United, el Paris Saint-Germain o el Bayern de Múnich. Era el fenómeno brasileño de aquel momento y el futuro de la delantera de la ‘Canarinha’ después de despuntar en los Juegos Olímpicos. Por si fuera poco, aterrizó en el City después de hacer campeón a Palmeiras y con un estatus de promesa mundial.
A toda esa presión había que sumar la dificultad de aprender a convivir con Guardiola. El fútbol del de Santpedor no es para todo el mundo y sus delanteros lo saben muy bien. Tienen que marcar goles, claro, pero también saber cuándo venir a recibir, cuándo atacar la espalda, cómo fijar a los centrales, cómo presionar y, sobre todo, cómo convivir con otros futbolistas de enorme talento arriba.
Gabriel Jesus acabó disputando 236 partidos con el cuadro ‘skyblue’, donde marcó 95 goles y sirvió 45 pases de gol, y acumuló experiencia en varias posiciones del frente de ataque.
Con Guardiola fue nueve, extremo y un recurso sensacional para diferentes contextos. Por eso, Arteta, que lo había disfrutado cuando trabajaba mano a mano con Pep en el Etihad, no dudó en llevárselo al Arsenal en 2022.
50 millones de euros pagaron los ‘gunners’ por una petición expresa de Mikel. Un movimiento que tenía sentido por mucho más que sus goles. Y el brasileño respondió a su confianza con una de sus mejores versiones. Tenía 25 años, experiencia en Inglaterra y todo de cara para triunfar en Londres.
En su primera temporada marcó 11 goles en Liga, que, aunque pueden parecer cifras discretas, fue una pieza vital para potenciar al resto del ataque. Arteta necesitaba un delantero capaz de moverse, asociarse, presionar y generar ventajas.
Gabriel Jesus podía empezar como delantero centro y terminar apareciendo en un costado. Podía abandonar la posición para recibir entre líneas y, segundos después, atacar la espalda de la defensa. Trasladado al Barça, una bendición para perfiles como Raphinha, Adeyemi y Gordon y un gran apoyo para Lamine Yamal. (D)

