
Por Johnny Alvarado Domínguez – Periodista
En una entrevista publicada hace un mes, Xavier Lasso, el hermano mayor del presidente, fue muy punzante al acusar al mandatario de vanidoso y de luchar por ser presidente por mero ego. Lo dijo muy frontal y sin remilgos. ´Nunca estuvo preparado para ser presidente´, apostilló Xavier, quien además es un correista contumaz.
Al presidente no le ha ido bien en su gestión que bordea los 19 meses. Más allá de la campaña publicitaria y de aquellos periodistas que lo apoyan y le rascan la espalda al poder, los números no le favorecen.
En los primeros 16 meses de su gestión, su popularidad descendió al 16,62 por ciento, la menor puntuación desde que asumió el cargo, así lo dio a conocer la encuestadora Perfiles de Opinión.
Mientras Market, también demostró, con estadísticas, el bajo nivel de aceptación del gobernante, con nueve de cada 10 ecuatorianos que valoran como pésimo su papel al frente del país.
Pero con saldo en rojo y todo, Lasso resultó más temerario el que mismísimo Toreto, el personaje de la saga cinematográfica Rápidos y Furiosos. Con 29 meses más para gobernar, aseguró, y muy envalentonado -por cierto-, que correrá por la reelección en el 2025.
La pregunta que zumba en las sienes de partidarios y opositores es: ¿A quién quiere impresionar el presidente? Sus acérrimos seguidores saben de su caída en popularidad y los detractores están obsesionados con botarlo del cargo.
El anuncio, bien podría tratarse de una cortina de humo para distraer a los ecuatorianos de los problemas más coyunturales que enfrentamos como nación. A menos de 2 meses de las elecciones seccionales, Lasso asume la hazaña de instalar en el tablero político su posible reelección y se coloca en el ´ojo del huracán´ porque cada uno de sus movimientos y decisiones estarán bajo la lupa. Flaco favor se hizo. Porque más allá de querer poner en jaque a sus opositores, lo más probable es que se apertreche de todas las armas, que la política les permite, para impedir su candidatura, aunque la mayoría lo consideran un hueso fácil de roer por el incumplimiento de sus ofertas de campaña y las falencias que presentan los sistemas de seguridad, educación y salud, considerados los que mayor atención requieren.
Sin embargo, el solo anuncio de su posible postulación, que realizó desde Estados Unidos, no solo generó asombro, beneplácito y malestar, también dio la pauta para que en las redes sociales estallen una serie de comentarios en contra y en favor de la opción. Lo que más hubo fueron chistes y memes que no le favorece en nada al presidente.
Pero parece que la estulticia no es patrimonio de los grandes jerarcas de la política, hace 2 semanas Dalton Narváez, ya en las postrimerías de su gestión como alcalde de Durán, desafiaba a ´4 gatos´ que lo escuchaban, que si quería se postulaba como candidato a la presidencia. El anuncio evidenció que se habla con mucha ligereza sobre un cargo de enorme responsabilidad y trascendencia.
El pronunciamiento de Lasso traerá cola, porque con su reelección -dice él- buscará continuar con sus políticas económicas y sociales, que han hecho un mejor Ecuador, frase que más allá de sorprender, incomodan a esas clases populares que no ven un país más adecentado y de oportunidades, sino por el contrario atisban una nación sumida en la desesperanza y el descontrol. Las elecciones seccionales seguro serán el termómetro para analizar la credibilidad del partido de gobierno en la sociedad, porque la popularidad de Lasso viene en picada desde hace varios meses. (O)

