
QUITO, Pichincha
El creciente interés por las carreras de atletismo en Ecuador impulsó con fuerza la venta y la importación de zapatillas deportivas especializadas. Datos del Banco Central del Ecuador revelan que las importaciones de calzado para running se multiplicaron por 12,5 entre 2021 y 2025, en un mercado que continúa expandiéndose tras la pandemia.
Durante 2020, el confinamiento y la suspensión de actividades deportivas redujeron casi por completo la demanda de estos productos. Sin embargo, con la reactivación de los eventos al aire libre, el número de corredores aficionados y profesionales aumentó de forma sostenida, lo que dinamizó el comercio de artículos deportivos.
Tiendas especializadas como Marathon Sports reportan un flujo constante de clientes interesados en zapatillas para entrenamientos y competencias. Comerciantes del sector aseguran que cada semana reciben compradores que buscan modelos específicos para participar en carreras populares o seguir tendencias difundidas en redes sociales.
El precio de este tipo de calzado también refleja el crecimiento del mercado. Dependiendo de la tecnología de amortiguación, materiales y marca, un par de zapatillas puede costar entre USD 150 y USD 300. Los modelos de alto rendimiento incorporan placas de carbono, espumas de alta densidad y diseños adaptados para asfalto o montaña.
A escala global, el mercado del calzado deportivo alcanzó un valor aproximado de USD 148.000 millones en 2024 y podría superar los USD 245.000 millones en 2034, impulsado principalmente por la expansión del running como actividad recreativa y competitiva.
Corredores invierten en calzado especializado
Los atletas que practican largas distancias consideran el calzado una inversión clave para evitar lesiones y mejorar su rendimiento. La ultrarunner ecuatoriana Gabriela Espinosa, dedicada a esta disciplina desde 2003, compra al menos cuatro pares de zapatillas al año para adaptarse a diferentes superficies como montaña y asfalto.
Según explica, el desgaste de las suelas y de la amortiguación obliga a renovar los zapatos cada cuatro o cinco meses. “Es como las llantas de un auto: cada terreno exige un tipo de zapatilla distinto”, señala.
El corredor aficionado Galo Ramírez también destina un presupuesto anual para adquirir modelos con tecnologías avanzadas, entre ellos zapatillas con doble placa de carbono para competencias en asfalto. Entre los modelos que utiliza figuran las Mafate 5, las Tommir 2.0 y las New Balance V4.
El auge del running también impulsó otros sectores vinculados al deporte, como la organización de carreras, el turismo deportivo, los servicios de fisioterapia y nutrición, así como la venta de ropa técnica y accesorios para entrenamiento. Todo este ecosistema consolida al atletismo como una de las actividades recreativas con mayor crecimiento en el país. (I)
