Después de los 60: vida afectiva y soledad en la tercera edad ecuatoriana

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La vida íntima en la vejez sigue siendo un tema del que nadie quiere hablar. Contrario a la creencia popular de que el deseo desaparece con los años, diversos estudios internacionales demuestran que mantener vínculos afectivos activos contribuye significativamente al bienestar físico y emocional de las personas adultas mayores.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud afectiva es un derecho humano fundamental que no caduca con la edad. Sin embargo, la estigmatización social y la falta de educación adaptada a esta población crean barreras invisibles que afectan la calidad de vida de miles de personas mayores de 60 años.

Los beneficios que nadie cuenta

Un estudio publicado en el British Medical Journal en 2013 encontró que la actividad íntima en personas adultas mayores se asocia con mejor salud cardiovascular, fortalecimiento del sistema inmunológico y mayor liberación de endorfinas, las hormonas del bienestar. Además, ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, dos problemas comunes en esta etapa de la vida.

Como señala la sexóloga argentina Gloria Loresi Imaz: «La sexualidad hace a la calidad de vida y quienes envejecen manteniendo un interés por su vida social, su pareja, la recreación, el cuidado de su cuerpo, también tienen una sexualidad plena, activa».

El Journal of Sexual Medicine ha documentado que las personas adultas mayores con vínculos afectivos activos presentan menores niveles de depresión y ansiedad. El contacto humano, la cercanía y la complicidad son necesidades que no desaparecen con los años, aunque la sociedad prefiera mirar para otro lado.

La soledad como epidemia silenciosa

En Quito y Guayaquil, como en muchas ciudades latinoamericanas, el aislamiento de los adultos mayores es una realidad que pocos quieren reconocer. El vínculo afectivo que puede generar la intimidad en la vejez es fundamental para contrarrestar esa soledad. Un estudio de la National Poll on Healthy Aging en 2020 reveló que el 68% de las personas adultas mayores que mantienen una relación de pareja activa reportan sentirse menos solas.

En este contexto, ha surgido un fenómeno que vale la pena mencionar. Algunos adultos mayores recurren a servicios de acompañamiento profesional que priorizan la conversación, la compañía y el afecto, respondiendo a una necesidad real de conexión humana. Sitios dedicados a estos encuentros, como ec.skokka.com, han registrado perfiles de acompañantes que ofrecen servicios especializados en brindar compañía y conversación, no solo encuentros físicos, reconociendo que la demanda va más allá de lo puramente corporal.

Las barreras de siempre

Las personas adultas mayores enfrentan múltiples obstáculos. La estigmatización social encabeza la lista: se asume que ya no tienen interés en la intimidad, cuando la realidad dice lo contrario. Esta creencia hace que el tema sea invisible en consultorios médicos y conversaciones familiares.

Los problemas de salud física representan otra barrera. Artritis, enfermedades cardiovasculares o disfunciones hormonales pueden generar dificultades. Pero muchas de estas barreras se pueden superar con tratamientos adecuados o ajustes en la forma de mantener la intimidad.

El psicólogo Ricardo Iacub, profesor titular de Psicología de la tercera edad y vejez en la Universidad de Buenos Aires, explica que existe «una dificultad de asociar ciertos términos, como ‘vejez’ con ‘sexualidad'», aunque también reconoce que hay «un interés cada vez más creciente de pensar qué pasa con la sexualidad de las personas mayores».

Un mercado que responde a necesidades reales

La industria del acompañamiento también se ha adaptado. Las plataformas online del sector han diversificado lo que ofrecen, entendiendo que muchos clientes de edad avanzada buscan más que un encuentro fugaz. Las escorts en Guayaquil más experimentadas ahora incluyen conversación, cenas, compañía para eventos sociales y, sobre todo, un espacio libre de juicio donde expresar afecto sin los prejuicios que encuentran en otros ámbitos.

Este cambio refleja una demanda real: adultos mayores buscando conexión humana genuina en una sociedad que muchas veces los invisibiliza o infantiliza. El pago por compañía profesional, en estos casos, no es solo un intercambio comercial, sino una forma de acceder a un espacio donde sentirse escuchados, deseados y valorados.

Nuevas formas de intimidad

En la vejez, las relaciones íntimas no tienen que ser como en la juventud. Las parejas pueden explorar nuevas formas de conexión y placer adaptadas a sus capacidades y deseos. La médica gerontóloga Andrea Cassi señala que cuando los pacientes «se dan cuenta de que con la edad se puede mejorar la sexualidad, renace el deseo, vuelve a encontrar la pareja y echan mano a la imaginación para procurarse placer mutuo».

Los investigadores Masters y Johnson plantearon que para disfrutar de una vida íntima plena en la tercera edad solo hay que cumplir tres condiciones: disfrutar de salud razonable, apreciar la intimidad y disponer de pareja o compañía.

El envejecimiento activo incluye ejercicio físico y mental, buena alimentación y, para quienes lo deseen, una vida afectiva activa. Este enfoque integral mantiene no solo la salud física, sino también la emocional y relacional.

Como escribió el poeta uruguayo Mario Benedetti: «El amor es el único territorio donde envejecer no significa deteriorarse, sino profundizarse.» Esta frase resume lo que muchos adultos mayores buscan: no perpetuar la juventud, sino encontrar formas de conexión adaptadas a su momento vital.

Abrir la conversación

Faltan espacios de diálogo sobre la afectividad en la tercera edad. Desde campañas de información pública hasta capacitación para profesionales de la salud, hay múltiples acciones que pueden normalizar un tema que afecta la calidad de vida de miles de personas.

Los derechos afectivos no tienen fecha de caducidad. Reconocer esta realidad es el primer paso para construir una sociedad más inclusiva con todas las etapas de la vida. Porque envejecer no significa renunciar al placer, la compañía o el afecto. Significa, simplemente, encontrar nuevas formas de vivirlos. (I)

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Post Author: Redaccion

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