
COPENHAGUE, Dinamarca
El Gobierno danés exigió a Estados Unidos que cese las “amenazas” contra Groenlandia, luego de que el presidente Donald Trump reitera su interés en anexionar el territorio autónomo y tras la difusión de una imagen simbólica que desató rechazo político.
La primera ministra Mette Frederiksen instó a Washington a detener declaraciones que, a su criterio, vulneran a “un aliado históricamente estrecho” y desconocen la voluntad de un pueblo que “ha dicho claramente que no está en venta”. La mandataria subrayó que Estados Unidos no tiene derecho a apropiarse de Groenlandia, integrante de la Mancomunidad del Reino junto a Dinamarca y las Islas Feroe.
Frederiksen recordó que Dinamarca y Groenlandia pertenecen a la OTAN, cuentan con garantías de seguridad y mantienen un acuerdo de defensa bilateral con Estados Unidos desde hace décadas. Además, destacó las inversiones danesas en seguridad ártica, en respuesta a los desafíos estratégicos de la región.
Las declaraciones llegaron después de que Trump afirmara en una entrevista que su país “necesita Groenlandia”, aludiendo a la presencia de buques rusos y chinos en el entorno ártico. La polémica se intensificó cuando Katie Miller, exdirectora de comunicación de Trump y esposa de un asesor, compartió en redes una imagen de Groenlandia cubierta con la bandera estadounidense y la palabra “soon”.
Desde Nuuk, el presidente autonómico Jens-Frederik Nielsen rechazó el gesto y recalcó que “nuestro país no está en venta” y que el futuro de la isla no se decide en redes sociales. Defendió que las relaciones internacionales se construyen desde el respeto al derecho internacional y a los derechos del pueblo groenlandés.
Controversia
La controversia también alcanzó la diplomacia. La reciente designación del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial de EE. UU. para Groenlandia provocó críticas oficiales y una protesta formal ante el embajador estadounidense.
Groenlandia, con 57.000 habitantes y 2,1 millones de km² —el 80 % cubierto permanentemente por hielo—, depende de la pesca y de una transferencia anual danesa que financia cerca de la mitad de su presupuesto. Desde 2010, goza de un estatuto que reconoce el derecho de autodeterminación; la mayoría respalda esa opción sin sacrificar su nivel de vida y rechaza integrarse a Estados Unidos, según sondeos recientes. (I)
