
QUITO, Pichincha
Ecuador no solo es el país de paso de la droga sino también del tráfico de armas. Según inteligencia militar, un flujo de armas llega desde Chile y Perú hacia Ecuador a lo largo de su frontera sur, “lo que pone de relieve la importancia que ha cobrado el país en las nuevas rutas de tráfico de armamento”, señala el portal especializado ‘Insightcrime’.
En lo que va de 2021, las Fuerzas Armadas ecuatorianas han decomisado 5.500 armas de distinto calibre. Esto, según Mario Pazmiño, exdirector de inteligencia militar, también está ligado al narcotráfico, por lo que señala que la estrategia del Gobierno debe ser abordar este tipo de tráfico que parece ser más “silencioso” pero que gana terreno y se ve reflejado en las muertes violentas que van al alza en el país.
Las armas que transitan por Ecuador son importadas desde Chile y su destino es Estados Unidos, Europa y Asia.
“Los traficantes las introducen ilegalmente por puertos chilenos desensambladas en cargamentos ocultos para evitar su detección. Un repunte en decomisos recientes de este tipo incluyó el hallazgo de 30 rifles AM-15 desarmados, procedentes de Estados Unidos”, detalla ‘Insightcrime’.
Pero no todas las armas salen del país. “Un delincuente común va a usar un arma artesanal para amedrentar y robar. Los cárteles usan armamento sofisticado de largo alcance, como lo que se ha visto en las cárceles”, añade Pazmiño.
“En las cárceles todo puede ingresar, porque todo tiene un precio”, dice sin titubear Pazmiño.
Con él concuerda Gabriel (nombre protegido), exguía penitenciario, quien detalla que dejó el trabajo porque más de una vez fue amenazado por quienes tienen el control de las cárceles: las bandas criminales.
Tanto Pazmiño como Gabriel concuerdan en que la corrupción permite que ingresen armas, drogas y teléfonos por medio de trabajadores de las cárceles, ambulancias, drones, visitas familiares, comida y más.
“Las armas casi siempre ingresan en las noches o madrugadas. Pueden entrar por drones o las lanzan en sacos de yute por las cercas o los techos”, explica el exguía penitenciario.
Y todo tiene un costo, por ejemplo, las municiones cuestan entre $5 y $10. Una pistola o revólver – dependiendo de las características– hasta $4.000 y armamento grande como fusiles o motosierras hasta $15.000. (I)
Con información de diario La Hora
