El misterio de Cristo



Por Fernando Naranjo Villacís

Hay seres angélicos, que llegan a nuestra vida de manera inesperada. Es el caso del sacerdote suizo Edwin Wirth Braun, quien vino como misionero al oriente ecuatoriano y posteriormente llegó a Milagro, mi tierra natal, donde falleció en abril del 2008. Tuve el privilegio de su amistad cerca de 4 décadas. En esta Semana Santa, lo recuerdo de manera especial, honrando el compromiso de su vocación sacerdotal.

La misa no era una rutina de oficio, representaba un acto sagrado para el cual diariamente se preparaba.  Pude apreciarlo y sentir cercanamente en la Eucaristía con su presencia viva de amor, humildad y devoción, en un encuentro sublime con el Creador. Había algo especial que me llamaba la atención y era un ave de compañía, estaba siempre con él, aquella paloma blanca como su ángel custodio.

humanitaria, lo que me permite expresar con viva emoción que el padre Edwin es un santo y no necesita de trámites para que le sea reconocida su santidad. Vivió, padeció y cumplió hasta su último hálito, con la noble misión de caridad cristiana.

Les agradezco, por permitirme compartir estos apuntes que constituyen la Comunión Espiritual de Cristo en la sentida expresión de Fe del querido padre Edwin.

Serena Pascua. (O)

Post Author: David Jaramillo

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