Por Pedro Merchán Miñán Mgs
El entrenador, es un reflejo de una sociedad que valora más el resultado que el proceso, la gloria que el esfuerzo, la fama que la dedicación del hombre de atrás. Olvidamos que detrás de cada medalla, hay una historia de sacrificio, de sudor, de lágrimas y de renuncias no solo del deportista sino de su entrenador.
El entrenador es el artífice de la victoria, el que guía, motiva y acompaña a los deportistas en su camino hacia la excelencia. Sin embargo, una vez lograda la medalla, se olvida, se ignora, se deja de lado y nadie reconoce su trabajo.
Ecuador, como sociedad, debe reflexionar sobre los valores deportivos y sobre lo que realmente importa. ¿Es el éxito momentáneo o el trabajo diario y silencioso? ¿Es la gloria efímera o la dedicación y el esfuerzo constante?
Los deportistas no son solo figuras públicas, son seres humanos que han dedicado su vida a la búsqueda de la excelencia, que han renunciado a muchas cosas para alcanzar su objetivo. Y los entrenadores, son los que los han acompañado en ese camino, los que han enseñado, los que han motivado y los que han llorado la gloria y las derrotas.
Es hora de reconocer el valor del trabajo diario, del esfuerzo silencioso, de la dedicación y la pasión. Es hora de recordar que detrás de cada medalla, hay una historia de lucha, de superación y de sacrificio. Y es hora de agradecer y reconocer a los verdaderos héroes, a los entrenadores, que han hecho posible la gloria». (O)