
MADRID, España
José Mourinho ha instalado al vestuario del Real Madrid en el histrionismo y hay jugadores que no están cómodos con esa situación. El partido ante el Villarreal, que los blancos ganaron por la mínima ofreciendo de nuevo un rendimiento pobre, terminó con el portugués copando de nuevo el protagonismo con un par de episodios extradeportivos.
Primero al saltar al campo para celebrar el gol de Vinícius quitando el foco al brasileño y al resto de jugadores, algunos de los cuales no entendieron la maniobra del luso. Segundos después Díaz de Mera anulaba el gol y expulsaba a Vinícius por agarrar del pelo a un rival en el inicio de la jugada.
Posteriormente, a la conclusión de un encuentro en el que Mourinho ordenó salir a todo su staff del banquillo en repetidas ocasiones a protestar y recriminar las decisiones al árbitro, el portugués decidió saltarse la comparecencia de prensa.
Un vestuario que sigue a la deriva
Una decisión que ha enrarecido más el ambiente dentro de un vestuario en el que Kylian Mbappé va por su lado, muchos futbolistas llevan mucho tiempo cansados de la actitud de Vinícius en el campo, y ahora se suma la beligerancia de un Mourinho que aterrizó en el Bernabéu anunciando un perfil más sosegado. Poco le ha durado al luso la coartada.
Los blancos llegan al inicio de octubre descolgados del Barça en Liga tras caer ante el Atlético y Betis, ganando por la mínima y con mucho sufrimiento a Elche, Inter, Espanyol o Villarreal y con un fútbol en el que no sintonizan Mbappé y Vinícius.
El mediocampo sigue siendo un problema, como las dos temporadas anteriores, pese a haber 400 millones en reforzarlo, y la grada se ha cansado de aguantar esta mediocridad futbolística dedicando sonoras pitadas al entrenador, a los jugadores y al palco.
Ante esta tesitura, Mourinho ha sacado de nuevo su versión más histriónica y ‘tribunera’, lo que está generando aún más tensión en el ambiente en un vestuario con el que no se ha hecho. Florentino le trajo para que lo gobernase con mano de hierro y la realidad es que el luso no tiene ninguna ascendencia sobre el grupo.
La desafección de la grada con Mbappé y el pulso que mantiene Vinícius con parte de la afición parece haber afectado a las dos estrellas blancas, que pese a mantener una relación cordial fuera del césped, sobre el campo son incompatibles. Y a eso se añade el afán de protagonismo de Mourinho, su desmesurada teatralidad para tapar la falta de fútbol de un Madrid en el que solo Bellingham, Valverde (mejor en banda) y Arda arrancan aplausos en la grada. Hasta Cucurella parece haber dejado arrastrar por la sobreactuación y una deriva futbolística preocupante.
Con recelo
El vestuario, que recibió a Mourinho con recelo al saber que Florentino le trajo para “meter en cintura al grupo”, ahora le observa con escepticismo. A sus 63 años, el portugués es una versión edulcorada del que llegó al Bernabéu en 2010.
Y las estrellas siguen campando a sus anchas con la connivencia del técnico, lo que ha provocado que el resto de jugadores le haya perdido el respeto al entrenador.
Ocho semanas y ocho partidos han bastado para que Mourinho recupere el perfil bronco y desafiante, en el que toda la valentía que muestra para desafiar al colectivo arbitral, LaLiga y la prensa, se convierte en docilidad sibilina cuando desliza que en el Bernabéu no se anima como en campos como el del Betis “donde apoyan los 90 minutos”. O a la hora de mandar mensajes cifrados a algunos jugadores (los menos mediáticos), como cuando señaló a Arda “que no es top, top, top, pero es top, top”.
Cómplice o culpable
El mismo vestuario que desafío a Xabi Alonso con la complicidad de Florentino hasta lograr su despido, le ha cogido la matrícula a este Mourinho de doble rasero.
Y las estrellas comienzan a tomar distancia del luso, que ha perdido la credibilidad con la que llegó en julio y hace aguas a dos semanas de un clásico en el Camp Nou que puede ser un punto de inflexión en la temporada.
Este Real Madrid está muy lejos de aquella ‘yihad mourinhista’ de 2010 que lideraban espartanos como Arbeloa o Xabi. Y José lo sabe. El dilema es si el portugués elegirá ser cómplice (como hasta ahora) o culpable (como le pasó a Xabi Alonso). Lo último parece poco probable. (I) Con información de https://www.sport.es/es/noticias/real-madrid/vestuario-real-madrid-distancia-mourinho-135242013

