
QUITO, Pichincha
Una investigación científica reveló que dos de cada tres filetes comercializados como “corvina” en doce mercados de la Sierra ecuatoriana corresponden en realidad a carne de tiburón, sin identificación precisa ni etiquetado adecuado.
El estudio lo desarrolló el laboratorio de Biotecnología Vegetal de la Universidad San Francisco de Quito, en alianza con el Galápagos Science Center y la Universidad de Chapel Hill, en Estados Unidos.
Entre junio y septiembre de 2023, los investigadores recolectaron 97 muestras de pescado fresco en doce mercados de la Sierra y seis de la Costa. En la región andina, 46 muestras dieron positivo para carne de tiburón, mientras que en los mercados costeros no se detectaron casos.
Los científicos solicitaron “corvina”, término que en los mercados se utiliza de manera genérica para distintos pescados blancos. En varios puestos, los vendedores ofrecieron una versión más económica, que finalmente resultó ser tiburón tras el análisis genético en laboratorio.
Alex Hearn, docente e investigador de la USFQ y coautor del estudio, explicó que la menor familiaridad con especies marinas en la Sierra facilita el engaño. Por su parte, María de Lourdes Torres, directora del laboratorio y autora principal, señaló que la venta en filetes impide identificar la especie a simple vista.
Especies amenazadas en el mercado
El análisis identificó carne de tiburón zorro pelágico, tiburón sedoso, tiburón azul y tiburón martillo, todas incluidas en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El caso del tiburón martillo resulta especialmente grave, ya que Ecuador prohíbe su comercialización y exportación desde 2020. La normativa también veta su captura, transporte y venta, incluso cuando se trata de pesca incidental.
Vacíos legales y falta de trazabilidad
El estudio advierte que la documentación sobre la identidad de la especie en los puntos de venta resulta informal o inexistente. Los investigadores todavía no determinan en qué eslabón de la cadena se produce el cambio de identificación, pero alertan que la práctica afecta a los consumidores, compromete la seguridad alimentaria y distorsiona las cifras reales de explotación de tiburones.
Aunque Ecuador prohíbe la pesca dirigida de tiburones, el informe subraya que la comercialización de ejemplares capturados incidentalmente constituye un vacío legal que permite el desembarque de más de 250.000 individuos al año.
Los autores instaron a fortalecer la trazabilidad del pescado, reforzar los controles y aplicar de manera estricta la normativa vigente para proteger especies en riesgo y garantizar transparencia en los mercados. (I)
