Historias de Santos: San Felipe y Santiago, apóstoles



ROMA, Italia

Santiago era de Caná de Galilea. Su padre se llamaba Alfeo y era familiar de Jesús. En el evangelio se le llama “hermano de Jesús” porque era la descripción hebrea de los nacidos del mismo abuelo.

En el Evangelio y en los Hechos de los Apóstoles se le nombra como “Santiago, hijo de Alfeo”. Así se le distingue del otro apóstol Santiago, el hijo de Zebedeo. También se les llama «el Menor» y «el Mayor», respectivamente.

«Obispo de Jerusalén»

Era muy querido entre los primeros cristianos y se le denomina “obispo de Jerusalén”.

Pablo escribió en la Carta a los Gálatas: «Santiago es, junto con Juan y Pedro, una de las columnas principales de la Iglesia».

San Pedro, por su parte, mandó comunicar “a Santiago y los demás” que había sido liberado de la cárcel por un ángel.

Santiago es el autor de la carta que redactaron los Apóstoles a todo el pueblo cristiano después del primer Concilio de Jerusalén.

Murió mártir un día de gran fiesta entre los judíos: el Sumo Sacerdote Anás II y los jefes de los judíos no soportaban su predicación y que hubiera tantos conversos al escucharlo. Lo echaron desde un precipicio.

El historiador judío Flavio Josefo atribuye las desgracias de Jerusalén a haber matado a Santiago, que era considerado -dice- el hombre más santo de su época.

El apóstol dejó la Carta de Santiago, que pertenece a los textos canónicos de la Biblia.

San Felipe

San Felipe era de Betsaida. Fue elegido apóstol por Jesucristo y aparece citado específicamente en varios momentos del relato evangélico: la invitación a Natanael para que conozca al Señor, la multiplicación de los panes y los peces, la Última Cena…

No sabemos con certeza dónde murió san Felipe, aunque la tradición considera que fue martirizado en una cruz en forma de X y cabeza abajo, y enterrado en Escitia (actual Turquía).

Las reliquias de san Felipe y Santiago fueron depositadas y se veneran juntas en la basílica de los Santos Apóstoles XII en Roma. Por esta razón la Iglesia de Occidente decidió celebrar su fiesta en el mismo día.

Oración: fragmento de la Carta de Santiago

“Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes.

Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido.

Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza.

Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

Hermanos, no hablen mal los unos de los otros. El que habla en contra de un hermano o lo condena, habla en contra de la Ley y la condena. Ahora bien, si tú condenas la Ley, no eres cumplidor de la Ley, sino juez de la misma.

Y no hay más que un solo legislador y juez, aquel que tiene el poder de salvar o de condenar. ¿Quién eres tú para condenar al prójimo?

Y ustedes, los que ahora dicen: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad y nos quedaremos allí todo el año, haremos negocio y ganaremos dinero»,

¿saben acaso qué les pasará mañana? Por su vida es como el humo, que aparece un momento y luego se disipa.

Digan más bien: «Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello».” (I)

Con información de https://es.aleteia.org/daily-prayer/lunes-03-de-mayo/

Post Author: David Jaramillo

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