
TEHERÁN, Irán
La muerte de Alí Larijani en un ataque aéreo atribuido a Israel marca un punto de inflexión en la guerra con Irán y acelera el giro hacia una conducción más militar del régimen. El dirigente, considerado líder de facto tras la eliminación de otros altos mandos, actuaba como puente entre sectores políticos y fuerzas armadas.
Larijani dirigía el Consejo Supremo de Seguridad Nacional y concentraba funciones clave luego de los bombardeos iniciales ejecutados por Estados Unidos e Israel, que desarticularon la cúpula estatal iraní. Además, mantenía la confianza del fallecido líder supremo Alí Jameneí y coordinaba tanto la represión interna como la estrategia exterior en medio del conflicto.
Su perfil combinaba conservadurismo político con pragmatismo operativo. Impulsó, sin éxito, una sucesión moderada tras la muerte de Jameneí, pero finalmente se impuso Mojtaba Jameneí, representante de la línea dura. Ese revés ya anticipaba la consolidación de sectores más radicales, tendencia que ahora se profundiza tras su asesinato.
Fuentes iraníes describen un clima de conmoción y alerta dentro del aparato estatal. Temen que Israel continúe eliminando a figuras clave hasta debilitar por completo la estructura de poder. En el mismo ataque, las autoridades israelíes aseguran que también murió el general Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia Basij, encargada de contener protestas internas.
Analistas coinciden en que la desaparición de Larijani reduce los márgenes para una salida negociada. El experto Hamidreza Azizi advierte que cada eliminación dentro de la élite deja paso a dirigentes más radicales, lo que dificulta cualquier consenso político. En la misma línea, Ali Alfoneh sostiene que el golpe fortalece al aparato militar ideológico y acelera la radicalización del régimen.
El impacto político también reposiciona a Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento y excomandante de la Guardia Revolucionaria, quien ahora gana influencia como articulador entre el poder clerical, la burocracia y las fuerzas armadas.
Desde Israel, el ejército afirmó que la operación debilita la capacidad iraní para coordinar acciones contra su territorio. Sin embargo, dentro de Irán, sectores militares interpretan el ataque como un motivo para intensificar la guerra y rechazar cualquier negociación con el presidente Donald Trump.
La eliminación de Larijani no solo redefine el liderazgo iraní; también endurece el conflicto y reduce las opciones diplomáticas en una región cada vez más inestable. (I)
Con información de: https://www.nytimes.com/es/2026/03/17/espanol/mundo/israel-ali-larijani-iran-guerra.html?smid=whatsapp-nytes
