
TENA, Napo
El Gobierno levantará un nuevo dique en el río Coca para frenar la erosión regresiva que avanza hacia las obras de captación de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del país. La medida busca impedir que el socavamiento, que desde 2020 ha destruido vías y oleoductos, llegue a la estructura que desvía el caudal hacia las turbinas y que, de colapsar, dejaría inoperativa la central de forma definitiva.
La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, anunció que el segundo dique será permeable y trabajará junto al primero, que está construido en un 80% y cuya entrega está prevista entre enero y febrero de 2026. Estas obras reducen la velocidad del agua y promueven la acumulación de sedimentos, creando puntos duros que desaceleran el avance erosivo.
La urgencia es evidente: cuando se diseñó el primer dique, la erosión estaba a 7,3 kilómetros de las captaciones; hoy, apenas a 3,6 kilómetros.
Pese a que la estructura inicial quedó sobrepasada por el rápido avance del fenómeno, su parte ya construida contuvo el río durante las últimas crecidas, según informes de CELEC.
El segundo dique se contratará en febrero de 2026 y forma parte de un plan que, según el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU., requerirá al menos cuatro estructuras similares. Además, CELEC avanza en seis obras complementarias: dos ya concluidas —entre ellas la Obra de Control contra la Erosión en el km 1,2— y cuatro en diseño o estudios definitivos, que incluyen vertederos escalonados, desvíos del cauce y la habilitación de canteras para suministrar material rocoso.
La mayor parte de estas intervenciones deberán ejecutarse entre finales de 2025 y 2026, mientras el país intenta evitar que la erosión alcance un punto crítico para su infraestructura energética más importante. (I)
