
LATACUNGA, Cotopaxi
Las plantaciones forestales ubicadas en las provincias de Cotopaxi y Pichincha capturan más de 225.000 toneladas de dióxido de carbono al año, consolidándose como un modelo que integra producción sostenible, conservación ambiental y servicios ecosistémicos.
En el marco del Día Internacional de los Bosques, este sistema evidencia su aporte en la mitigación del cambio climático. Uno de los proyectos reporta una absorción anual de 225.415 toneladas de CO₂ equivalente, resultado del crecimiento y manejo técnico de las especies forestales.
El modelo, impulsado por la empresa Aglomerados Cotopaxi, abarca 19.650 hectáreas de plantaciones de pino y eucalipto, distribuidas en cantones como Latacunga, Sigchos y Mejía. De esta superficie, 5.985 hectáreas se mantienen como vegetación nativa, destinadas a la protección de ecosistemas altoandinos.
En estas áreas se han sembrado más de 18 millones de árboles, entre especies como pino radiata, pino pátula, eucalipto globulus, eucalipto nitens y melina, bajo estándares internacionales de manejo forestal sostenible.
El proceso de captura de carbono ocurre de forma natural: los árboles absorben CO₂ de la atmósfera y lo almacenan en su biomasa, lo que convierte a estas plantaciones en herramientas clave dentro de las estrategias climáticas.
Impacto ambiental
Además del impacto ambiental, el sistema fortalece la biodiversidad y los recursos hídricos. En la zona se identifican 47 fuentes de agua y al menos 19 especies de fauna, entre ellas el oso andino, puma, venado, zorro y el búho cuscungo. El monitoreo se ejecuta mediante cámaras trampa que permiten registrar la presencia de estas especies.
La operación cuenta con certificación FSC (Forest Stewardship Council) desde hace 15 años, lo que garantiza prácticas responsables que equilibran la producción maderera con la conservación ambiental y el bienestar de las comunidades locales.
El modelo también incorpora un componente social. Un ejemplo es el desarrollo de espacios como un bike park que utiliza cerca de 1.300 hectáreas para actividades deportivas, recreativas y turismo sostenible, generando alternativas económicas en la zona. (I)
