
PARÍS, Francia
Un grupo de ladrones altamente organizados ejecutó el domingo 19 de octubre un robo de joyas de “valor incalculable” en el Museo del Louvre, lo que obligó al cierre inmediato del recinto más visitado del mundo. El hecho ocurrió alrededor de las 09:30, apenas media hora después de la apertura al público, según informó la ministra de Cultura, Rachida Dati.
Los delincuentes, entre tres y cuatro personas, accedieron a la Galería Apolo —donde se exhiben las joyas de la antigua corona francesa— utilizando una escalera extensible desde un vehículo estacionado junto al río Sena. Con herramientas de corte lograron romper una ventana y abrir dos vitrinas, de donde sustrajeron ocho piezas de joyería histórica.
Entre los objetos robados se encuentran una tiara de la emperatriz Eugenia, un collar y aretes de esmeralda de María Luisa, y un broche perteneciente a la reina Hortensia. Durante la huida en motocicletas, los asaltantes perdieron dos de las piezas, incluida una corona cubierta con más de 1.300 diamantes y 56 esmeraldas. La policía recuperó estos objetos a pocos metros del museo y realiza peritajes para verificar los daños.
Autoridades francesas
Las autoridades francesas calificaron el atraco como “meticulosamente planificado”. Los ladrones evitaron el uso de violencia y actuaron con precisión profesional, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de una banda especializada en arte y antigüedades.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, confirmó que el Louvre fue evacuado de inmediato y permanecerá cerrado “por razones excepcionales” hasta nuevo aviso. Agentes forenses acordonaron el perímetro y examinan cámaras de seguridad y huellas dactilares en la ventana fracturada y en el vehículo usado por los delincuentes, el cual intentaron incendiar sin éxito.
El Louvre conserva una parte significativa del patrimonio monárquico francés del siglo XIX, cuya mayoría se perdió tras la Revolución Francesa. Las piezas sustraídas poseen un valor histórico incalculable y su comercialización es prácticamente imposible sin ser detectadas, por lo que la policía francesa coordina una alerta internacional con Interpol para evitar su salida del país.
El ministro Núñez recordó que, pese a las estrictas medidas de seguridad, los museos franceses han sido vulnerables a robos en el pasado. El más recordado ocurrió en 1911, cuando fue sustraída la Mona Lisa, recuperada tres años después en Florencia.
Las autoridades continúan con la persecución de los autores del robo, considerado el más grave en el Louvre desde hace más de un siglo. (I)
