
GUAYAQUIL, Guayas
La interna del correísmo se tensó tras el pronunciamiento del expresidente Rafael Correa, quien rechazó públicamente la eventual candidatura de la abogada Mónica Luzárraga a la Alcaldía de Guayaquil y reafirmó su respaldo al actual burgomaestre Aquiles Álvarez.
Correa intervino en redes sociales luego de que Luzárraga recibiera aplausos durante el Foro por la democracia, la libertad y la autonomía. Sin mediar consulta, el líder de la Revolución Ciudadana fue categórico: negó que Luzárraga represente al movimiento y aseguró que el único candidato será Álvarez, pese a su actual situación judicial.
La declaración consolida la estrategia electoral del correísmo en Guayaquil, que apuesta por la reelección de Álvarez, aun cuando enfrenta el caso conocido como “Goleada”, un proceso que podría limitar su participación en los comicios seccionales.
Luzárraga respondió con firmeza. A través de un extenso pronunciamiento, defendió su proyecto político y remarcó que no declinará su aspiración. La jurista sostuvo que impulsa un espacio de convergencia entre sectores ideológicamente opuestos con el objetivo de “defender el Estado de derecho” y frenar lo que calificó como autoritarismo.
En su réplica, también cuestionó la lógica de candidaturas impuestas y planteó la necesidad de construir consensos amplios con respaldo ciudadano real. Aseguró que ha sumado apoyos de diversas corrientes, incluidos movimientos sociales, sectores empresariales y académicos, lo que —según afirmó— refleja una demanda por superar la polarización política.
El episodio evidencia fisuras dentro del correísmo en la antesala de las elecciones seccionales, donde los liderazgos locales buscan posicionarse en medio de tensiones internas y escenarios judiciales que podrían redefinir la contienda en la principal ciudad del país. (I)

