
GUANO, Chimborazo
Un grupo de agricultores de la comunidad Chingazo Alto, en el cantón Guano, logró capturar carbono en sus suelos mediante la producción de biocarbono, una técnica agrícola que permite reducir emisiones y fortalecer la fertilidad de la tierra por más de 1.200 años.
La iniciativa involucra a 15 familias campesinas capacitadas por la Cooperativa de Producción Agrícola Ananda y la empresa alemana CarbonConnect GmbH, especializada en certificación y comercialización de créditos de carbono.
El proyecto comenzó en noviembre de 2025 tras la selección de la cooperativa ecuatoriana dentro del Programa de Ayuda Directa de la Embajada de Australia. La propuesta busca fortalecer la resiliencia climática mediante la producción de biocarbono elaborado con residuos agrícolas.
Los campesinos utilizaron desechos de cultivos como guarango, mora, capulí, cebolla blanca, fresas y cítricos para generar un compost que posteriormente fue procesado en hornos artesanales. El resultado final fue un fertilizante orgánico capaz de almacenar dióxido de carbono en el suelo durante siglos.
Según Paúl Moreno, consejero senior de sostenibilidad de la cooperativa Ananda, el biocarbono mejora la fertilidad de los terrenos agrícolas y contribuye a regenerar la biodiversidad microbiana.
Las primeras parcelas demostrativas ya funcionan en terrenos de producción de cebolla, donde los agricultores comenzaron a inocular el carbono en la tierra como parte del plan de mitigación climática.
El proyecto también abre oportunidades económicas para las comunidades rurales. Cada tonelada de dióxido de carbono capturada puede alcanzar valores de entre 100 y 120 euros en el mercado internacional de créditos de carbono.
Producción de biocarbono
La segunda fase contempla expandir la producción de biocarbono a 1.200 hectáreas en provincias como Sucumbíos, Pastaza, Manabí y Chimborazo, aprovechando residuos agrícolas como cáscara de arroz, bagazo de caña y desechos de sacha inchi.
Además, la cooperativa proyecta desarrollar cultivos de cáñamo industrial en comunidades de Chimborazo para fabricar materiales de construcción, bioplásticos, aceites y otros derivados sostenibles.
Los agricultores involucrados aseguran que la implementación del biocarbono redujo el uso de fertilizantes químicos, disminuyó costos de producción y mejoró la calidad de sus cosechas, fortaleciendo una agricultura más sostenible y amigable con el medioambiente. (I)

