
GUAYAQUIL, Guayas
El uso del banano ecuatoriano como fachada para el tráfico internacional de droga quedó al descubierto tras investigaciones de la justicia española, que revelan cómo redes criminales contaminaron contenedores de exportación con toneladas de cocaína enviadas desde Guayaquil hacia puertos de España.
Documentos de la Audiencia Nacional de España detallan que estas organizaciones operaban mediante empresas exportadoras e importadoras que simulaban actividades legales, ocultando clorhidrato de cocaína de alta pureza entre cajas de banano.
Los cargamentos ilícitos se movilizaban principalmente hacia terminales como Puerto de Algeciras y Bilbao. En este último, autoridades interceptaron en 2020 un contenedor con más de una tonelada de droga. Sin embargo, el caso más impactante ocurrió en 2024, cuando decomisaron 13 toneladas en Algeciras, el mayor alijo registrado en ese país.
Las investigaciones también evidencian una estructura compleja con operadores logísticos, enlaces internacionales y actos de corrupción. Entre ellos figura un inspector policial español que habría recibido sobornos para alertar sobre controles aduaneros y facilitar el ingreso de la droga a Europa.
El esquema criminal no solo se limitó al transporte, sino que incluyó un sofisticado sistema de lavado de activos. Según reportes, las ganancias —que superan los 2.000 millones de euros— se canalizaron hacia inversiones inmobiliarias en Medio Oriente y América Latina, además de estructuras offshore en paraísos fiscales.
El caso generó un remezón en las redes del narcotráfico. De acuerdo con la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, tras el decomiso histórico de 2024, las mafias modificaron sus métodos y adoptaron nuevas estrategias como envíos en alta mar y sistemas más sofisticados de ocultamiento.
Este escenario expone los desafíos que enfrentan Ecuador y la comunidad internacional para frenar el narcotráfico, especialmente en puertos estratégicos donde convergen comercio legal y operaciones ilícitas. (I)

