
BOGOTÁ, Colombia
En la XXXI Reunión del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores, celebrada en Bogotá, los países miembros de la Comunidad Andina (CAN) —Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú— aprobaron por unanimidad la incorporación de la República Popular China como País Observador del bloque regional. Esta decisión marca un hito estratégico para Sudamérica, al fortalecer la proyección del bloque hacia el Asia-Pacífico, una de las regiones de mayor dinamismo económico en el mundo.
Según cifras oficiales de la Secretaría General de la CAN, el 19,3 % de las exportaciones extracomunitarias del bloque tienen como destino el mercado chino, lo que ratifica el papel dominante del país asiático como principal socio extrarregional.
Expansión política y tecnológica con proyección global
La solicitud de China se formalizó en julio de 2025 a través de su embajada en Perú, y se concretó bajo la Decisión 741, que regula las relaciones de la CAN con actores externos. El nuevo estatus le permite al país asiático participar con voz, pero sin voto, en reuniones no reservadas del organismo.
El secretario general de la CAN, Gonzalo Gutiérrez, subrayó que este nuevo vínculo institucional potencia la cooperación en innovación, digitalización y tecnologías emergentes. «Esta nueva etapa representa una oportunidad para proyectar a la subregión andina hacia el Asia-Pacífico», afirmó Gutiérrez. El bloque busca modernizar sus cadenas logísticas y adaptarse a los avances en inteligencia artificial y trazabilidad digital, áreas en las que China lidera a nivel global.
Con esta incorporación, China se convierte en el séptimo país observador de la Comunidad Andina, sumándose a España, Marruecos, Türkiye, Grecia, Panamá y República Dominicana.
Infraestructura estratégica: puertos, corredores y conectividad
China ha incrementado sus inversiones en infraestructura logística y transporte en países andinos, con el objetivo de consolidar una red comercial eficiente entre Sudamérica y Asia. Entre los proyectos más relevantes figura el Corredor Ferroviario Bioceánico Central, que conectará el puerto peruano de Ilo con el Atlántico brasileño. Esta ruta busca reducir tiempos logísticos y diversificar las salidas de productos andinos hacia mercados globales.
En paralelo, el gobierno chino participa activamente en la ampliación de puertos estratégicos del Pacífico, como Chancay en Perú (con una inversión de más de USD 3.000 millones) y Buenaventura en Colombia. Estas obras permitirán exportar minerales, alimentos y bienes manufacturados con mayor eficiencia hacia Asia.
A pesar de no contar con salida directa al océano, Bolivia se integra a estos corredores mediante infraestructura multimodal con puertos chilenos y peruanos, fortaleciendo su conexión comercial con el Pacífico.
Desafíos logísticos y diversificación de proveedores
La creciente dependencia de insumos y maquinaria provenientes de China, evidenciada durante la pandemia por COVID-19, ha impulsado una discusión regional sobre la necesidad de diversificar proveedores y aumentar la resiliencia de las cadenas de suministro.
En este contexto, la relación con China ofrece oportunidades para intercambiar conocimientos en gestión portuaria, digitalización aduanera y transporte sostenible. El país asiático ya ha implementado soluciones tecnológicas avanzadas en sus puertos, como automación logística, inteligencia artificial aplicada al tránsito de mercancías y sistemas de trazabilidad en tiempo real.
Comercio bilateral en expansión
El comercio entre China y los países de la CAN supera actualmente los USD 120.000 millones anuales, con expectativas de crecimiento sostenido impulsado por la demanda de materias primas, energía y productos industriales. Este intercambio consolida al bloque andino como un actor estratégico dentro del eje económico Asia-Pacífico.
A medida que la CAN profundice su integración física, digital y normativa, la cooperación con China podría reconfigurar las rutas comerciales tradicionales y posicionar a Sudamérica como plataforma logística clave entre ambos continentes. (I)
