
BOGOTÁ, Colombia
El expresidente Álvaro Uribe Vélez y el actual mandatario colombiano, Gustavo Petro, protagonizaron un nuevo choque político el martes 30 de julio de 2025. El enfrentamiento se dio tras un intercambio de fuertes declaraciones sobre indultos, financiamiento electoral y la posibilidad de acudir a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
El conflicto inició cuando Uribe publicó un mensaje dirigido a Petro, en el que cuestionó su autoridad moral para proponer un “pacto de verdad”. En su pronunciamiento, el exmandatario lanzó duras acusaciones contra el jefe de Estado:
“Presidente Petro: Cuando usted renuncie al indulto por el cual yo voté, aclare el dinero que recibió en oscuras bolsas, se haga un examen toxicológico, y cuando Juan Manuel Santos le pida a los americanos que publiquen el dossier de Odebrecht, tendrá usted por lo menos algo de honor para tan siquiera poder hacer esa sugerencia.”
Presidente Petro
La respuesta del presidente Petro no tardó en llegar. A través de su cuenta en la red social X (antes Twitter), desmintió cada una de las afirmaciones:
“No estoy intoxicado, no he dejado salir sangre por litros ni mía, ni de nadie, ni me gusta el aguardiente.
No sufro de intoxicaciones ni de otros males del espíritu; otros se intoxican del poder y del crimen, yo mantengo mi espíritu libre.
No tengo indulto que renunciar, nunca lo recibí; estuve en la cárcel preso y no me dieron prisión domiciliaria. Me torturaron siete días, y la Corte Suprema me exoneró respecto al dinero de la bolsa, que su amiga publicó en un video sin sonido, porque se comprobó que era dinero legal de mi campaña y estaba registrado en los libros del 2006.
Así que puede usted proceder, expresidente Uribe. Dije que hiciéramos el pacto de la verdad. Estoy dispuesto a que vayamos nosotros dos a la JEP.”
Este intercambio ocurre mientras continúa la controversia por la reciente sentencia contra Uribe, declarado culpable por el delito de soborno de testigos. Diversas figuras del ámbito político, empresarial y judicial han salido en su defensa, calificando el fallo como una persecución política y un ataque a su legado.
En medio de este nuevo capítulo de polarización, la propuesta de un «pacto de verdad» y el llamado a comparecer ante la JEP marcan un punto de tensión entre las dos figuras más influyentes de la política colombiana contemporánea. Ambos líderes se acusan mutuamente de faltas éticas y delitos, en un clima cada vez más crispado a solo un año de las elecciones regionales de 2026. (I)

