
QUITO, Pichincha
Los candidatos a prefecturas y alcaldías tendrán que exponer sus propuestas y responder a otros postulantes en los debates electorales previstos entre el 12 y el 26 de noviembre de 2026. El formato les dará un minuto para la respuesta inicial y 30 segundos para contestar una interpelación.
Pero ¿cuánto puede conocer un elector sobre la capacidad de un candidato para gobernar en ese tiempo? La utilidad de estos encuentros plantea preguntas sobre qué permiten evaluar, cómo influyen en la decisión del voto y qué ocurre con los compromisos expuestos una vez que termina la campaña.
Para Santiago Carranco Paredes, PhD, director del Laboratorio de Relaciones Internacionales de la UIDE y consultor internacional, los debates han permitido que los electores conozcan las propuestas directamente de quienes buscan un cargo.
Su utilidad, explica, también debe entenderse en un contexto de distanciamiento entre parte de la población y la política. Para quienes concentran su participación en el momento de votar, estos encuentros representan una oportunidad de escuchar a los candidatos.
Carranco considera que los debates pueden incidir en la percepción ciudadana. Como referencia ecuatoriana, menciona el efecto favorable que, a su juicio, tuvo la participación de Daniel Noboa en un debate. Su explicación apunta al posicionamiento del candidato ante el público.
Sin embargo, distingue ese efecto de la posibilidad de examinar una propuesta. En intervenciones breves, señala, resulta difícil desagregar una política pública, explicar cómo se ejecutaría o revisar el presupuesto que necesitaría.
Según Carranco, el debate actual tiene un componente importante de imagen y comunicación. La seguridad que proyecta un candidato, su capacidad para generar empatía y la forma en que presenta sus propuestas intervienen en la impresión que deja entre los electores.
En su análisis, esos elementos ocupan un espacio que no necesariamente permite profundizar en el contenido técnico. Cuestionar la consistencia de una promesa o explicar sus limitaciones requiere un tiempo que el formato no siempre ofrece.
El alcance del encuentro, además, se extiende después de la transmisión. Carranco explica que los fragmentos que circulan durante los días siguientes permiten que las intervenciones lleguen a más personas. Aun así, considera que la emisión en vivo conserva un efecto importante sobre la población.
Desde su perspectiva académica, propone que los comités incorporen especialistas capaces de abordar problemas estructurales, además de asuntos coyunturales, y que los candidatos dispongan de más tiempo para desarrollar sus políticas. Reconoce, sin embargo, que la cantidad de postulantes dificulta ese ejercicio. (I)
