Ecuador se apresura a mover oleoductos y proteger una represa de un río enfurecido



SAN LUIS, Morona Santiago,  (Reuters)

En una mañana nublada de junio, dos docenas de trabajadores usando seis excavadoras despejaban una franja en un espeso bosque en las estribaciones del volcán Reventador en Ecuador, apresurándose en abrir una nueva ruta del oleoducto y así evitar que se repita uno de los peores derrames de crudo en décadas.

El suministro eléctrico del país andino también está amenazado. Cerca del lugar de las obras, la Corporación Eléctrica de Ecuador (CELEC) está invirtiendo cerca de 100 millones de dólares en estructuras para evitar que el río llegue a la captación de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair (NASDAQ: SBGI), que genera un tercio de la energía del país.

El ducto SOTE, que transporta más de la mitad de la producción de los campos petroleros en la Amazonia, ha estado bajo la amenaza de la erosión del río Coca después del colapso en febrero del 2020 de la cascada San Rafael de 130 metros.

El derrame de petróleo ocurrió en abril pasado luego de que un deslizamiento de tierra, provocado por el avance serpenteante del río, dañó la tubería del SOTE, del ducto privado OCP y uno más pequeño para transportar productos refinados. Ecuador declaró fuerza mayor sobre sus exportaciones y las comunidades indígenas denunciaron problemas para pescar y cultivar.

Las carreteras y un puente cercano al río se han derrumbado y una docena de personas han sido evacuadas de sus hogares. Algunas permanecen en la zona escasamente poblada observando con nerviosismo el avance de la erosión.

Otro desastre ambiental también podría complicar los esfuerzos del recién instalado presidente Guillermo Lasso para reactivar la alicaída economía de Ecuador.

El mandatario ha prometido a duplicar la producción de crudo desde los niveles actuales de unos 500.000 barriles por día (bpd), que según el banco central representó más del 8% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020 y dos quintas partes de las exportaciones totales en el primer trimestre de 2021.

La estatal Petroecuador y la privada OCP Ecuador se han apresurado a construir variantes en las tuberías cada vez más alejadas del río. La que está actualmente en construcción es la séptima permanente de Petroecuador en el último año.

Pese a ello, la erosión ha continuado. Testigos de Reuters escucharon el rugido de tierra y árboles que caían al río mientras los trabajadores se preparaban para colocar las nuevas tuberías, indispensables para llevar petróleo a los puertos en la costa del Pacífico.

Las empresas afirman que los trabajos serán una solución permanente, pero algunos expertos tienen menos certeza. Cinco geólogos e ingenieros entrevistados por Reuters advirtieron que la erosión podría durar años en un camino impredecible.

“Dado lo que está sucediendo en la parte alta del río Coca, hay una amenaza de que esa infraestructura vuelva a ser afectada”, dijo Emilio Cobo, ingeniero ambiental y oficial de programas del Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina con sede en Quito, una organización sin fines de lucro que busca proteger el ambiente.

CELEC está estudiando posibles nuevos sitios para el embalse de la central debido a que la erosión está a menos de 9 kilómetros de distancia. Además, prepara plantas termoeléctricas inactivas en caso de una emergencia, dijo el director del Comité Ejecutivo del Río Coca de CELEC, Roque Proaño. (I)

Con información de https://es.investing.com/news/commodities-news/

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Post Author: David Jaramillo

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