
Cuando se habla del campo ecuatoriano, todos mencionan el banano, el camarón, las flores. Pero hay un sector que exporta cientos de millones de dólares al año, da empleo a miles de familias de la Sierra centro y norte, y casi nunca aparece en los titulares.
El brócoli ecuatoriano es uno de los grandes secretos del agro nacional y tiene una ventaja competitiva que muy pocos conocen.
Ecuador puede producir brócoli todo el año, mientras que en los países del hemisferio norte y sur los cultivos dependen de las estaciones. Esa ventaja es única y explica por qué el brócoli ecuatoriano tiene presencia permanente en los mercados más exigentes del mundo.
La producción se concentra principalmente en Cotopaxi, Pichincha y Carchi, provincias de la Sierra con clima frío y riego adecuado. El ciclo del cultivo es de apenas 12 semanas desde la siembra hasta la cosecha.
Los números del sector:
En el primer semestre de 2025, el brócoli fue uno de los productos que encabezó el crecimiento histórico de las exportaciones agropecuarias ecuatorianas — que alcanzaron USD 6.442 millones, un récord para el país.
La producción nacional supera las 110.000 toneladas al año. De esas, el país exporta cerca de 60.000 toneladas, principalmente congelado.
El sector genera más de 6.000 empleos directos, principalmente a trabajadores campesinos de la Sierra.
El mapa de mercados del brócoli ecuatoriano:
Los principales destinos son la Unión Europea con el 35%, Estados Unidos y Canadá con un porcentaje similar, y Japón con el 30%. También hay colocaciones hacia Medio Oriente.
En enero de 2025, Ecuador vendió brócoli especialmente a Japón, Canadá, Alemania y otros nichos comerciales. La hortaliza se produce todo el año, especialmente en Cotopaxi.
Cómo funciona la cadena y dónde está el productor:
Los agricultores no siembran el brócoli al azar, trabajan bajo contratos de siembra permanente con las empresas procesadoras que les entregan las plantas para la siembra.
Las principales empresas exportadoras son Provefrut, Ecofrost, Nova y Procongelados — que procesan, congelan y exportan el producto.
Eso tiene una ventaja: el productor tiene mercado asegurado. Pero también tiene un riesgo: la dependencia de pocas empresas procesadoras que fijan las condiciones del contrato.
El pequeño productor no tiene con quién negociar en igualdad.
La gran injusticia pendiente, el acuerdo con EE.UU.:
El brócoli fue excluido del Acuerdo de Comercio Recíproco firmado en marzo 2026 con EEUU, su segundo mercado más grande. Junto con el camarón y el atún, el brócoli representa parte de los más de $2.200 millones en exportaciones que quedaron sin cobertura.
Las empresas procesadoras y los productores de la Sierra siguen pagando aranceles donde sus competidores de México y Guatemala no los pagan.
Lo que el sector tiene a su favor para 2026:
El brócoli ecuatoriano sigue siendo uno de los productos no tradicionales con mayor proyección para 2026 — junto con la pitahaya, la quinua y el aguacate. Su ventaja climática para producir todo el año sigue siendo una fortaleza que ningún competidor puede replicar fácilmente.
Desde Alianza Agropecuaria Ecuatoriana pedimos que en la próxima ronda de negociaciones comerciales — con EE.UU., Japón o cualquier otro mercado — el brócoli y las hortalizas de la Sierra estén en la mesa desde el primer día. Un sector que alimenta al mundo merece protección comercial real. (I)
Con información de Alianza Agropecuaria
