
NUEVA JERSEY, Estados Unidos
Alemania ya había sellado su pase como primera de grupo y Ecuador necesitaba el triunfo para lograr ser una de las mejores terceras. Y así fue. El equipo más necesitado fue el que acabó sumando tres puntos vitales en un partido muy equilibrado. Ecuador logró remontar la diana inicial de Sané y celebró con una euforia loca su pase a la siguiente ronda del Mundial.
Intensidad, verticalidad, ritmo…. El partido no pudo empezar mejor con dos equipos eléctricos. El primer chispazo fue alemán y Sané anotó un golazo con un remate con la zurda muy ajustado cuando no se habían cumplido dos minutos del partido.
El VAR revisó un posible juego peligroso de Pavlovic que estaba al límite del reglamento. Ecuador no se vio afectado por el tempranero gol germánico y reaccionó con otra diana estelar.
El extremo Angulo sorprendió al veterano Neuer con un remate exterior magnífico.
Tanto la tricolor como los de Nagelsmann se encontraban más a gusto cediendo el balón al contrario para sorprender con transiciones enérgicas. Así se intercambiaban ambos el dominio y la presencia en el área con acciones muy directas.
El ritmo frenético del tramo inicial se fue apagando con el paso de los minutos y se llegó al descanso con un empate justo.
Ecuador se libró de un susto en los primeros minutos de la reanudación ya que el VAR abortó un penalti por una falta anterior. Los alemanes se dedicaron a especular y jugar a rachas mientras que Ecuador se dejaba la piel para anotar un gol que les clasificaba.
Los de Becacecce centraban su poderío en la actividad frenética de sus extremos Yeboah y Angulo. En el frente del ataque Valencia no temía el tino de otros días, aunque tuvo en sus botas el 2-1 con un remate potente que salvó Neuer.
Las ideas de los ecuatorianos no estaban a la altura de su entusiasmo y después de desaprovechar Gonzalo Plata una ocasión de oro, el delantero del Flamengo fue el héroe con un gol increíble a la salida de un córner. Kevin prolongó el balón y Plata se avanzó a un despistado Neuer.
Alemania lo intentó todo pero la selección ecuatoriana defendió cada balón como si fuera el último que disputaban de su vida. La tricolor tuvo la recompensa a su esfuerzo titánico ante una Alemania voluntariosa, pero sin brillo. (D)
