
En Ecuador el fenómeno de El Niño se encuentra en una fase de consolidación, con anomalías oceánicas y atmosféricas significativas, según se desprende del último informe del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar), publicado en red social de la institución.
El Inocar señala que el evento de El Niño se mantiene activo y fortalecido en el Pacífico oriental, con anomalías oceánicas y atmosféricas que ya impactan al territorio ecuatoriano.
Las mediciones realizadas hasta el 23 de septiembre muestran anomalías de temperatura superficial del mar de +3,1 °C en la región Niño 3.4 y +4,7 °C en Niño 1+2, valores que, de acuerdo con el Inocar, evidencian un calentamiento persistente.
En el estudio también se señala que el nivel del mar se elevó hasta 40 cm en Galápagos y 35 cm frente a la costa continental.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), asimismo, reportó una fase inicial de transición y acoplamiento atmosférico en el Litoral, con mayor humedad, nubosidad y vientos débiles que favorecen la convección. La Zona de Convergencia Intertropical se mantiene activa, modulada por la Oscilación Madden-Julian (MJO), lo que refuerza la respuesta atmosférica al calentamiento oceánico.
Guayaquil registró el septiembre más lluvioso desde 1961, con 131 eventos de lluvia y más de 13 mil personas afectadas. Para octubre se prevén precipitaciones sobre lo normal en el Litoral, con mayor probabilidad entre el 10 y el 15. El riesgo de crecidas y desbordamientos es alto en las zonas centro y norte del país.
El Niño, según el informe del Inocar, podría intensificarse conforme avance la estación lluviosa. Se espera mayor respuesta atmosférica en el Litoral, con incremento de precipitaciones y riesgo de inundaciones en zonas sensibles. En contraste, la Sierra y la Amazonía podrían mantener lluvias normales o deficitarias, limitando el aporte a las cuencas hidroeléctricas.
Estas variaciones, además, tienen efectos sobre la vida marina. El informe del Inocar señala que en agosto, los desembarques de pinchagua aumentaron 102%, los de botella 9%, mientras los de camarón cayeron 84%. La merluza mostró baja disponibilidad para la flota artesanal. Aunque las condiciones favorecen el camarón parada, el exceso de calentamiento podría revertir esta tendencia.
