
PEKÍN, China
Un caso que ha sacudido a la opinión pública China involucra al llamado “Sister Hong”, un hombre que durante años se hizo pasar por mujer para seducir y engañar a de decenas de hombres. Entre las víctimas figuran estudiantes, entrenadores, hombres casados, solteros, atletas y hasta extranjeros.
El sospechoso, identificado como el señor Jiao, de aproximadamente 38 años, fue detenido por la policía del distrito de Jiangning, en la ciudad de Nanjing, provincia de Jiangsu. Según el reporte oficial, Jiao se disfrazaba con peluca castaña, usaba mascarilla, implantes de silicona en el pecho, maquillaje y filtros de cambio de voz. Con esas herramientas, creaba una identidad femenina falsa para captar hombres a través de plataformas de citas y redes sociales.
La policía reveló que el hombre no solo mantenía relaciones sexuales con sus víctimas —muchas veces a cambio de productos básicos como papel higiénico, frutas o aceite— sino que también grababa en secreto los encuentros. Posteriormente, vendía o difundía los videos en grupos en línea para adultos, cobrando membresías de 150 yuanes (unos 21 dólares).
Una parte del contenido mostraba a las víctimas practicando sexo oral o anal con Jiao, sin saber que estaban siendo filmadas. En varios casos, los usuarios de internet comenzaron a reconocer a las personas en los videos, lo que ayudó a identificar al agresor. Incluso esposas de algunos implicados descubrieron la verdad al ver las grabaciones.
Denuncias ciudadanas
El 5 de julio de 2025, tras varias denuncias ciudadanas, las autoridades capturaron al sospechoso. El 8 de julio, la Oficina de Seguridad Pública de Jiangning emitió un comunicado en el que confirmó que Jiao se hacía pasar por mujer, organizaba encuentros sexuales y difundía el material explícito sin consentimiento.
Hasta ahora, enfrenta cargos por difusión de contenido obsceno, aunque su situación legal podría agravarse. En China, la producción y distribución de pornografía es ilegal, al igual que la vulneración del derecho a la imagen. Jiao habría publicado los videos sin cubrir los rostros de sus víctimas.
El caso podría escalar si se confirma que algunas de las víctimas eran menores de edad o si se verifica que el agresor es portador de VIH y contagió deliberadamente a los hombres. De comprobarse estos hechos, Jiao podría recibir una condena de entre 3 y 10 años de prisión, cadena perpetua o incluso la pena de muerte por atentar contra la salud pública. Las autoridades sanitarias ya participan en la investigación. (I)
