
QUITO, Pichincha
La prolongada tensión comercial entre Ecuador y Colombia golpea con fuerza a importadores y pequeños negocios, que enfrentan sobrecostos, demoras regulatorias y una caída en sus ventas. A 75 días del conflicto, los comerciantes ya buscan nuevos mercados, con Brasil como principal alternativa.
En el mercado de Iñaquito, al norte de la capital, los vendedores reportan un alza sostenida en productos colombianos como café, confitería y bebidas. Los precios dejaron de ser competitivos frente a supermercados, lo que reduce la afluencia de clientes. “Hemos subido precios y el próximo mes podrían duplicarse. Antes vendíamos más barato, ahora toca reemplazar con producto nacional”, comenta una comerciante.
El impacto se refleja con claridad en el café soluble. Datos del Banco Central del Ecuador muestran que en 2025 el país importó USD 49 millones en este producto: el 50% llegó desde Colombia y el 29% desde Brasil. Sin embargo, el encarecimiento de aranceles alteró completamente esa dinámica.
Ecuador tampoco logra cubrir la demanda interna. La Asociación Nacional Ecuatoriana de Café estimó una producción promedio de 200.000 quintales anuales en los últimos años, equivalente a 150.000 sacos de 60 kg. El consumo nacional supera los 300.000 sacos, con un crecimiento anual de entre 5% y 10%, lo que obliga a depender de importaciones.
Importadores consultados describen un escenario crítico. Un frasco de café colombiano que antes costaba USD 13 ahora bordea los USD 24 tras la aplicación de aranceles. “Suspendimos compras, ya no resulta viable”, señala uno de ellos, quien opera desde la frontera de Tulcán.
Frente a ese panorama, Brasil gana terreno. Aunque el transporte marítimo desde el puerto de Santos hasta Guayaquil implica mayores tiempos logísticos, el costo final sigue siendo más competitivo. Traer café brasileño cuesta cerca de USD 1,50 por kilo, lo que eleva el precio final a unos USD 13,50 en puerto y alrededor de USD 14 en Quito, muy por debajo del producto colombiano.
No obstante, el principal obstáculo aparece en el ámbito sanitario. La Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria demora hasta seis meses en emitir registros para nuevos productos importados. Este trámite frena la diversificación de proveedores y retrasa la entrada de mercadería al mercado.
“Cambiar de país proveedor no es inmediato. Se debe construir relación comercial, validar documentos sanitarios y completar registros locales. Solo después empieza la importación”, explica el empresario.
Algunos negocios optan por soluciones más drásticas. En el centro comercial Ipiales, una comerciante asegura que su proveedor colombiano trasladó la producción a Ecuador para mantener el mercado. Esta estrategia evita aranceles y reduce los tiempos de distribución.
Mientras el conflicto comercial continúa sin acuerdos visibles, importadores y comerciantes ajustan sus cadenas de suministro. La migración hacia nuevos mercados y la relocalización de operaciones ya marcan el rumbo del comercio regional. (I)
