
MADRID, España
La Guardia Civil investiga el asesinato de dos ciudadanos ecuatorianos, José Patricio Chango Heredia, de 43 años, y Edwin Guillermo Cambal Chicaiza, de 32, quienes desaparecieron el 16 de abril y fueron hallados muertos el 29 de agosto en Mazarrón, Murcia.
Los cuerpos fueron encontrados descuartizados y enterrados bajo una cama en un zulo cubierto de arena, cemento y losas, dentro de una vivienda ocupada ilegalmente por Carlo P., un ciudadano colombiano con antecedentes judiciales y empleos ocasionales en construcción. Según las investigaciones, el sospechoso habría atraído a las víctimas con la promesa de vender alimentos y licor de manera clandestina; el móvil principal sería económico, ya que los ecuatorianos habían recibido pagos en efectivo el día de su desaparición.
Citroën C5
El rastreo del Citroën C5 de propiedad de José Patricio permitió localizar al sospechoso. El vehículo pasó por manos de una familia de etnia gitana, y un ticket hallado dentro del automóvil ayudó a los investigadores a reconstruir los movimientos de Carlo P. Aunque se presume que actuó solo, las autoridades no descartan que haya contado con ayuda para ocultar los cuerpos.
José Patricio era padre de cuatro hijos y Edwin Guillermo de dos; ambos trabajaban en construcción y compartían vivienda en Mazarrón. La noche de su desaparición compraron cerveza tras finalizar su jornada laboral, y sus teléfonos se apagaron en la madrugada del 16 de abril, cerca de un salón de apuestas que frecuentaban.
Carlo P. mostraba un estilo de vida ostentoso en redes sociales, con ropa de lujo, bebidas caras y vehículos de alta gama. Su entorno lo describía como consumidor de drogas, aficionado a las apuestas y de carácter violento.
Las familias de las víctimas organizan la recaudación de 9 000 euros para financiar la incineración y repatriación de los cuerpos a Ecuador, mientras la Guardia Civil continúa con las investigaciones para esclarecer responsabilidades y las circunstancias exactas del crimen. (I)
