
JERUSALÉN, Israel
La tensión en Oriente Medio escaló con fuerza el lunes 2 de marzo de 2026. Irán ejecutó una ofensiva masiva con misiles balísticos contra Israel y extendió sus ataques hacia países del Golfo Pérsico, en respuesta a recientes bombardeos atribuidos a una coalición encabezada por Estados Unidos e Israel.
La operación, que fuentes iraníes denominan “Verdadera Promesa 4”, se desplegó en siete frentes simultáneos. Teherán utilizó misiles de ojivas múltiples capaces de dispersar submuniciones antes del impacto, una táctica que busca saturar los sistemas de defensa aérea y aumentar la probabilidad de penetración.
Registros audiovisuales difundidos en redes sociales muestran estelas luminosas atravesando el cielo de Tel Aviv y Beersheba, mientras sirenas antiaéreas obligaban a la población a evacuar edificios y buscar refugio. En Jerusalén, residentes reportaron explosiones y caída de escombros en sectores residenciales.
Autoridades israelíes confirmaron impactos directos pese a la activación de los sistemas de defensa del Ejército. En Tel Aviv, un misil alcanzó inmuebles habitacionales, provocó la muerte de una mujer y dejó varios heridos. Equipos de emergencia trasladaron a las víctimas a hospitales cercanos y acordonaron la zona ante el riesgo de colapso estructural.
Jerusalén
En Jerusalén, los daños afectaron edificaciones civiles, con fachadas destruidas y vehículos calcinados. Equipos de rescate inspeccionan estructuras comprometidas mientras continúan las alertas en distintas regiones del país.
La ofensiva también alcanzó el Golfo. Reportes preliminares mencionan explosiones en Doha y un ataque contra instalaciones diplomáticas estadounidenses en Arabia Saudita. Paralelamente, defensas aéreas en Kuwait y Emiratos Árabes Unidos interceptaron proyectiles y drones lanzados desde territorio iraní.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que una “gran ola” de contraataques resultaría inminente y anticipó el posible despliegue adicional de tropas en la región. Analistas militares consideran que esta fase marca una de las escaladas más severas en años y advierten que el conflicto podría extenderse durante semanas, con repercusiones directas en la seguridad global y los mercados energéticos.
La comunidad internacional observa con alarma una confrontación que ya rebasa fronteras y amenaza con desestabilizar de forma prolongada a Oriente Medio. (I)
