La culpa es del mayordomo



Las pruebas presentadas por los fiscales en los diferentes procesos por presunta corrupción, se están quedando sin piso. Los magistrados, llámense miembros de las Salas de lo Penal y jueces, resuelven la inocencia de los implicados y, en sus escritos, señalan que no hay “suficientes pruebas” para condenarlos. Aquí se podría decir que la justicia se volvió sorda, ciega y muda. ¡Y el mundo… sigue su marcha! (O)

Post Author: David Jaramillo

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