Libro destapa década de abusos en Francia

libro-destapa-decada-de-abusos-en-francia.ecuador221.com_.ec_ Libro destapa década de abusos en Francia

PARÍS, Francia

El 17 de febrero de 2026 llegó a Colombia Un himno a la vida: mi historia, el testimonio de Gisèle Pelicot, la mujer que enfrentó más de diez años de agresiones sexuales orquestadas por su entonces esposo, Dominique Pelicot. La obra reconstruye uno de los casos judiciales más estremecedores que sacudió a Francia en 2024.

Dominique, hoy de 73 años, drogó a su esposa entre 2011 y 2020 con ansiolíticos y somníferos que mezclaba en comidas y bebidas. Mientras ella permanecía inconsciente, permitió que decenas de hombres la agredieran y registró los hechos en video. La Fiscalía documentó la participación de al menos 50 implicados.

El 19 de diciembre de 2024, un tribunal de Aviñón condenó a Dominique a 20 años de prisión. Los demás acusados recibieron penas que oscilaron entre 5 y 15 años. Las sentencias generaron críticas de colectivos feministas que consideraron insuficientes las condenas.

Aislamiento y control

En el libro, Gisèle relata que su esposo intentó aislarla de su entorno familiar. Tras jubilarse, él propuso mudarse a Ariège, a más de 800 kilómetros de París. Ella se opuso. Finalmente, la pareja se instaló en Mazan, un pueblo de 5.000 habitantes en la región de Provenza. Allí comenzó el período más oscuro de su vida.

Seis meses después de la mudanza, en septiembre de 2013, ella sufrió episodios severos de amnesia. Atribuyó los síntomas a una posible enfermedad neurodegenerativa o a un cáncer, patología que había padecido su madre. En realidad, Dominique le administraba fármacos de forma sistemática.

Impacto físico y judicial

Tras la detención de Dominique el 12 de septiembre de 2020 en un supermercado de Carpentras, los investigadores sometieron a Gisèle a exámenes médicos. Los análisis detectaron infecciones de transmisión sexual y el virus del papiloma humano (VPH). También enfrentó riesgo de contagio de VIH. Los médicos la trataron durante meses con antibióticos.

La investigación reveló que varios agresores no utilizaron protección. Las pruebas digitales incautadas resultaron claves para sustentar la acusación.

Señales ignoradas

Gisèle revisa en sus memorias episodios que hoy interpreta como alertas tempranas: exigencias sobre su apariencia física, actitudes posesivas y presión sexual incluso durante sus embarazos. También describe cómo uno de los agresores la saludaba con aparente normalidad en la panadería del pueblo.

El daño familiar

El caso fracturó a la familia. Su hija Caroline sufrió una crisis de ansiedad tras la exposición mediática del proceso. La policía encontró fotografías de ella en dispositivos de su padre, hecho que profundizó la conmoción. Dominique negó haberla agredido.

En Un himno a la vida, Gisèle no solo detalla el entramado criminal que la sometió durante casi una década, también reivindica su decisión de denunciar. “La vergüenza cambió de bando”, afirmó tras el juicio. Su libro consolida ese mensaje: romper el silencio también constituye un acto de justicia. (I)

Compartir

Shares

Post Author: Redaccion

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *