
PARÍS, Francia
Más de 150.000 personas han respaldado la campaña en Change.org que propone otorgar el Premio Nobel de la Paz a Gisèle Pelicot, una mujer francesa que ha sido víctima durante más de una década de abuso sexual a manos de su esposo y otros agresores. Esta iniciativa resalta la violencia sexual como un reto global para la paz y busca reconocer el coraje de Gisèle en su lucha contra la impunidad.
La campaña fue lanzada el 11 de enero por la activista británica Catherine Mayer, quien destacó que Gisèle rompió el silencio al salir del anonimato y testificar contra sus agresores. Este acto de valentía ha generado apoyo en países como Inglaterra, Francia, Alemania y España, transformándose en un movimiento global en favor de la visibilización de la violencia sexual como una amenaza crítica para la paz mundial.
El caso que conmocionó al mundo
Desde 2011 hasta 2020, Gisèle fue sometida a sedación y entregada por su esposo, Dominique Pelicot, a varios hombres para que la violaran. El abuso fue grabado y almacenado en más de 200 videos. En diciembre pasado, Dominique y otros 50 cómplices fueron procesados por estos crímenes. Dominique recibió una condena de 20 años de prisión. Gisèle, al asistir al juicio, se negó a ocultar su identidad, marcando un hito en la lucha contra la violencia sexual y la impunidad.
El respaldo público
La ministra de Igualdad de España, Ana Redondo, expresó su apoyo a Gisèle a través de las redes sociales: “Cualquier reconocimiento a Gisèle Pelicot es insuficiente. Ella ha logrado que la vergüenza cambie de bando, brindándonos una lección de valentía.”
Última oportunidad para la nominación
El plazo para nominar candidatos al Premio Nobel de la Paz finaliza el 31 de enero. Desde Change.org, Catherine Mayer señala que esta campaña no solo busca honrar a Gisèle, sino también resaltar la violencia sexual como un problema endémico que afecta a mujeres en todo el mundo. “La violencia sexual es una amenaza constante para la paz; reconocer a Gisèle sería un paso fundamental hacia la justicia y el cambio,” asegura Mayer.
Este movimiento no solo pretende corregir una histórica injusticia, sino enviar un mensaje claro y firme contra la violencia de género en todas sus formas.
¿Conseguirá la lucha de Gisèle Pelicot inspirar un cambio global significativo en la forma en que el mundo aborda la violencia sexual? (I)

