
GUAYAQUIL, Guayas
La intensa ola de calor que afecta a Ecuador ya deja sus primeras consecuencias en la fauna urbana. El 13 de abril de 2026 se reportó en Guayaquil la muerte de una cría de psittacara, que no resistió las altas temperaturas dentro de un nido ubicado en el techo de una vivienda.
El caso fue atendido por la Fundación Proyecto Sacha, cuya directora médica, Eliana Molineros, alertó que este episodio podría repetirse ante el incremento sostenido del calor en la ciudad.
Según el reporte, varias crías intentaron escapar del nido debido al exceso de temperatura y cayeron al interior de una casa. La mayoría murió por choque térmico, mientras que solo una logró sobrevivir tras recibir atención.
Las psittacaras, aves emblemáticas de Guayaquil, han adaptado su hábitat a zonas urbanas como Ceibos, Urdesa y Kennedy, utilizando techos y estructuras de viviendas como refugio. Sin embargo, estos espacios acumulan calor y se convierten en trampas térmicas que ponen en riesgo su supervivencia.
La fundación también reportó un aumento de aves deshidratadas y debilitadas, lo que evidencia el impacto del clima extremo sobre la biodiversidad urbana.
Ante esta situación, especialistas recomiendan colocar recipientes con agua en balcones o patios y resguardar a las aves en lugares sombreados si se las encuentra en el suelo. En casos graves, se debe contactar al ECU 911 para activar la intervención de la Unidad de Protección del Medio Ambiente.
El Inamhi advirtió que los niveles de radiación ultravioleta se mantienen entre muy altos y extremadamente altos en varias regiones del país, lo que incrementa los riesgos tanto para personas como para animales. (I)

