
GUAYAQUIL, Guayas
Jacinto León Zúñiga, conocido como el «Rey de la Galleta», fue un personaje icónico de Guayaquil en los años 70 y 80. Recorría las calles de la ciudad vendiendo galletas y alfajores mientras improvisaba coplas y versos divertidos para atraer a los transeúntes. Jacinto León era reconocido por su habilidad poética y su agilidad mental impresionante, lo que le valió el cariño y el respeto del pueblo guayaquileño.
En una ocasión, en la librería «Vida Nueva» frente al Correo, Jacinto León recitó unos versos dirigidos: «Al joven con muletas (yo) no le voy a vender, se las doy con mucho agrado para que endulce su ser» y le regaló dos alfajores al joven en muletas.
Jacinto León Zúñiga falleció el 6 de julio de 2004 a los 73 años, dejando un legado como uno de los personajes más queridos de Guayaquil. En su honor, en la Plaza San Francisco, el Municipio de Guayaquil erigió una escultura de bronce en el 2017. Esta escultura es un reconocimiento a su contribución a la ciudad y su conexión con la gente.
Vilka Idalides Medina León, la nieta mayor de los diez hijos de Jacinto León, es la persona que mantiene vivos los recuerdos de su abuelito y se enorgullece de ser pariente directa de este personaje tan querido por el pueblo. Vilka ha heredado las habilidades poéticas de su abuelo y sigue componiendo obras poéticas al estilo del Rey de la Galleta.
El Rey de la Galleta se convirtió en un símbolo de la historia urbana de Guayaquil y su legado perdura en la memoria colectiva de la ciudad. Su habilidad para rimar y su carisma lo convirtieron en un digno representante del espíritu guayaquileño. Su figura y sus coplas alegraron las calles de Guayaquil durante décadas, dejando un recuerdo imborrable en la historia de la ciudad.
Es maravilloso que quienes tuvieron la oportunidad de conocerle e interactuar con el Rey de la Galleta. Sus historias y recuerdos demuestran la huella que dejó en las personas que tuvieron la fortuna de cruzarse con él en las calles de Guayaquil. (I)

