
LAGO AGRIO, Sucumbíos
Habitantes de una zona rural en la provincia de Sucumbíos rechazaron las versiones oficiales que los vinculan con grupos armados, tras un operativo ejecutado por las Fuerzas Armadas del Ecuador a inicios de marzo, que incluyó incursiones terrestres y un bombardeo.
El Gobierno sostiene que el lugar intervenido funcionaba como campamento de los Comandos de la Frontera, presuntamente liderados por alias “Mono Tole”. Sin embargo, los pobladores aseguran que se trata de una finca ganadera dedicada a la producción de leche y carne, y niegan cualquier relación con estructuras criminales.
El propietario del predio, Miguel Guanga, afirmó que sufrió dos ataques, el 3 y el 6 de marzo, que destruyeron su vivienda y afectaron su actividad productiva. Según su testimonio, en el lugar residían trabajadores agrícolas sin vínculos con organizaciones ilegales.
Los comuneros relataron que las operaciones iniciaron el 1 de marzo con sobrevuelos militares y la quema de una vivienda en el sector. Días después, uniformados descendieron en helicópteros y retuvieron a varias personas, quienes —según los habitantes— no tenían relación con grupos armados.
Por su parte, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, defendió la intervención al señalar que se trató de un objetivo militar estratégico, basado en información de inteligencia. Las autoridades indicaron que en el sitio se habrían encontrado armas y municiones, versión que también fue rechazada por los afectados.
Organizaciones como la Alianza de Derechos Humanos llegaron al lugar para recoger testimonios y brindar acompañamiento a las familias, que denunciaron posibles vulneraciones de derechos durante el operativo.
El caso ha generado controversia por la contradicción entre la versión oficial y los relatos de los habitantes, en una zona fronteriza donde la presencia de economías ilegales y grupos armados incrementa la complejidad del control estatal. (I)

