
Quito, Pichincha
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce a Quito como una ciudad inteligente y sostenible, al someterse a un proceso internacional de verificación que midió alrededor de 90 indicadores y 112 métricas. Dicho reconocimiento coloca a la capital entre las urbes que avanzan hacia un modelo de desarrollo urbano basado en tecnología, sostenibilidad y calidad de vida. Pero también abre un debate: ¿realmente cumple con las condiciones para ser considerada una ciudad inteligente?
De acuerdo con Mónica Zurita, directora metropolitana de Gobierno Digital, este fue el resultado de un proceso de verificación que incluyó indicadores como calidad del aire, transporte, seguridad, empleo y acceso a servicios básicos. “Es un esfuerzo articulado entre empresas públicas, secretarías municipales, ministerios y entidades externas como la Empresa Eléctrica de Quito”, explicó.
La medición internacional compara a las ciudades con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con experiencias de más de 200 urbes evaluadas. En el Mundo, alrededor de 20 ciudades ya han pasado por este proceso, entre ellas Valencia (España), urbes de Corea del Sur, Finlandia y países árabes y africanos.
Para Quito, esta validación implica contar con un instrumento de política pública que permite medir avances, identificar áreas de mejora y realizar un comparativo con otras ciudades.
El Municipio ha traducido los indicadores técnicos en 10 ejemplos concretos que los ciudadanos pueden percibir en su día a día: conectarse a puntos Wifi gratuitos, ingresar al Metro con la cédula o ala tarjeta ciudad, aprovechar los residuos sólidos para generar energía, acceder a agua potable segura, visitar museos, monitorear la salud infantil a través de la aplicación ‘Wawamor’, terminar el bachillerato en línea, recibir atención médica gratuita, participar en programas para adultos mayores o disfrutar de la biodiversidad en los espacios naturales.
Uno de los ejes más relevantes de este proceso es la movilidad. Según el Municipio, actualmente se trabaja en la implementación de sistemas inteligentes de transporte que permitirán pagar el transporte público con la cédula, integrar rutas y contar con información en tiempo real sobre frecuencias de buses, como ya ocurre en ciudades europeas.
“Se trata de proyectos que ya están en ejecución y que permitirán fortalecer el transporte público, uno de los indicadores clave de una ciudad inteligente”, indicó Zurita.
Para Adrián Beltrán, director de la carrera de Arquitectura de la UTE, la validación internacional no refleja completamente la experiencia urbana de Quito.
“El concepto de ciudad inteligente incluye movilidad flexible, transporte autónomo, sistemas de bicicletas compartidas y servicios adaptables. Quito aún carece de estos elementos”, señaló.
Según Beltrán, la percepción de la ciudad cambia según la perspectiva desde la que se la analice: “Si la observamos desde la infraestructura y el planeamiento general, podemos compararnos con otras metrópolis; pero si lo hacemos desde la experiencia del peatón, la diferencia es notable”.
Beltrán explica que muchos proyectos de tecnología y movilidad buscan acercarse al concepto teórico de ciudad inteligente, pero “no siempre impactan el servicio real. Por ejemplo, pagar el transporte con la cédula es un avance, pero si el servicio de la Ecovía o los buses no mejora en frecuencia, calidad o eficiencia, seguimos enfrentando los mismos problemas”.
El especialista también destacó la importancia de la adaptabilidad urbana y social: “Una ciudad inteligente no solo es infraestructura y tecnología; es cómo la ciudad y sus habitantes se adaptan a cambios sociales, climáticos y urbanos. Quito tiene un potencial fuerte en el respeto a la naturaleza y la integración de espacios verdes, pero todavía falta planificación en movilidad, reutilización de edificios y recuperación de quebradas para que esa adaptabilidad sea real”.

