
FUKUSHIMA, Japón
Quince años después del desastre nuclear de Fukushima Daiichi, nuevos datos confirman que la amenaza sigue vigente. La operadora Tokyo Electric Power Company (Tepco) detectó niveles de radiación “extremadamente altos” en el interior del reactor 2, lo que evidencia la complejidad y el riesgo del proceso de desmantelamiento.
La medición, realizada el 16 de abril de 2026 con un fibroscopio introducido en las tuberías del sistema, registró una tasa de 4,7 sieverts por hora a unos cinco metros sobre el fondo del reactor. Esta exposición resulta potencialmente mortal en corto tiempo para un ser humano, lo que confirma que el entorno permanece inaccesible sin tecnología especializada.
Se trata de la primera medición directa dentro de un reactor afectado por fusión de núcleo desde el accidente provocado por el terremoto y tsunami de 2011. El hallazgo marca un hito técnico, pero también revela que los niveles de radiación continúan siendo un obstáculo crítico para avanzar en la limpieza.
Los análisis de Tepco indican que alrededor de 880 toneladas de combustible nuclear fundido y escombros permanecen en los reactores 1, 2 y 3. Este material altamente radiactivo representa el mayor desafío del proceso, ya que la radiación deteriora rápidamente los equipos robóticos diseñados para su extracción.
La crisis en Fukushima se originó tras el terremoto de magnitud 9,0 y el posterior tsunami que impactó la costa noreste de Japón en marzo de 2011. El colapso de los sistemas de enfriamiento provocó la fusión de tres núcleos y liberó material radiactivo, obligando a evacuar a miles de personas.
Actualmente, Tepco continúa desarrollando tecnología para retirar los residuos de forma segura, en un proceso que podría extenderse durante décadas. Mientras tanto, los recientes hallazgos confirman que la catástrofe nuclear mantiene efectos activos y riesgos significativos para la seguridad humana. (I)
