
QUITO, Pichincha
La tasa de negación de visas de no inmigrante para ecuatorianos que desean viajar a Estados Unidos alcanzó el 42,24 % en 2025, el nivel más alto de los últimos seis años, según datos oficiales del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Las categorías más afectadas corresponden a las visas B1 y B2, destinadas a turismo y negocios. En términos prácticos, cuatro de cada diez solicitudes presentadas por ciudadanos ecuatorianos reciben una respuesta negativa.
Escalada sostenida desde 2022
Las cifras evidencian un incremento progresivo en la tasa de rechazo:
- 2019: 34,05 %
- 2020: 33,44 %
- 2021: 15,68 %
- 2022: 17,51 %
- 2023: 26,67 %
- 2024: 36,99 %
- 2025: 42,24 %
El repunte coincide con el aumento de la migración irregular hacia territorio estadounidense. Entre 2020 y 2025, más de 55.000 ecuatorianos fueron deportados, según registros del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana.
Principales causas de negación
El funcionario consular evalúa cada caso bajo la legislación migratoria estadounidense y determina si el solicitante demuestra intención de retorno. Entre los motivos más frecuentes constan:
- Falta de arraigo comprobable en Ecuador, como empleo estable, bienes, estudios o vínculos familiares sólidos.
- Información inconsistente o incompleta en el formulario DS-160 o durante la entrevista.
- No cumplir con el perfil de la categoría solicitada.
- Antecedentes migratorios negativos, como sobreestadías previas.
- Historial penal o causales de inadmisibilidad.
La ley migratoria de Estados Unidos presume que todo solicitante de visa de turismo tiene intención de inmigrar, salvo que demuestre lo contrario. Por ello, la carga de la prueba recae en el aplicante.
¿Qué ocurre tras la negativa?
Cuando el consulado niega la visa, entrega una notificación con la causal aplicada. En la mayoría de casos no procede apelación. El interesado puede volver a postular si acredita cambios sustanciales en su situación económica, laboral o personal.
El endurecimiento en la evaluación refleja un contexto regional marcado por flujos migratorios irregulares y mayores controles en los procesos consulares para viajeros ecuatorianos. (I)
