
QUITO, Pichincha
La asambleísta Paola Cabezas oficializó su salida del movimiento Revolución Ciudadana el 30 de marzo de 2026, en medio de una estrategia política que busca sortear la suspensión electoral que pesa sobre esa organización.
La decisión ocurre tras la sanción de nueve meses impuesta por el Tribunal Contencioso Electoral (TCE), que inhabilita temporalmente al movimiento para participar en los comicios. La medida se origina en el denominado caso Caja Chica, impulsado por la Fiscalía, que investiga presuntos delitos financieros.
Ante este escenario, la dirigencia del correísmo planteó a sus principales figuras la desafiliación como vía para competir en las elecciones seccionales previstas para noviembre de 2026, conforme al calendario del Consejo Nacional Electoral.
Cabezas, oriunda de Esmeraldas y exgobernadora durante el gobierno de Rafael Correa, se perfila como una de las cartas fuertes en esa provincia. Aunque no ha confirmado una candidatura, en el escenario político toma fuerza la posibilidad de que busque la Prefectura o una alcaldía.
Su salida reconfigura el panorama electoral en Esmeraldas, donde el correísmo mantiene una base sólida. La eventual participación de Cabezas bajo otra organización podría fragmentar el voto o, por el contrario, consolidar alianzas estratégicas que le permitan mantener influencia política.
El movimiento responde a una lógica nacional: evitar que la suspensión del partido limite la presencia de sus cuadros en las urnas, en un proceso clave para medir fuerzas territoriales de cara a futuros comicios nacionales. (I)

