
BARCELONA, España
El fichaje de Julián Álvarez por el Barça está lejos de ser una operación sencilla por voluntad del propio Atlético, que lo quiere poner muy difícil. De hecho, el clima entre el club blaugrana y el Atlético de Madrid se ha tensado de forma evidente en las últimas semanas.
La entidad rojiblanca no ha ocultado su malestar por el interés culé en el argentino y así lo dejó entrever con varios mensajes publicados en redes sociales, cargados de ironía y sarcasmo, que fueron interpretados como una respuesta directa al movimiento del Barça para intentar hacerse con los servicios del delantero.
La realidad es que Julián se ha convertido en el objetivo número uno de la dirección deportiva para reforzar el ataque. El Barça ya ha movido ficha y presentó una primera propuesta valorada en 100 millones de euros, una oferta que, por el momento, no ha obtenido respuesta por parte del Atlético. En el Metropolitano consideran que no existe ninguna necesidad de negociar y mantienen una posición de máxima firmeza.
Intermediación
Tampoco ayuda el contexto institucional. La relación entre Deco y Mateu Alemany nunca ha sido especialmente fluida desde que el portugués asumió el control de la dirección deportiva blaugrana tras la salida del ejecutivo balear, que hizo un amago de firmar por el Aston Villa, aunque no le salió como esperaba y pidió regresar al Barça, donde ya ejercía el hoy máximo responsable del área del club. Todo ello ha enfriado las posibilidades de acercamiento entre ambas entidades. Tanto es así que Deco necesita de la intermediación de Juanma López y Andy Bara, de la agencia Niagara, representantes de Joan Garcia y Dani Olmo, entre otros.
Sin embargo, en el Barça mantienen la calma porque entienden que el proceso sigue el guion previsto. El primer paso era conocer la voluntad del futbolista y, en este sentido, el mensaje recibido desde el entorno de Julián ha sido claro.
El delantero considera que su etapa en el Atlético está agotada y ha trasladado al club rojiblanco su deseo de jugar en el Camp Nou. Ese movimiento fue precisamente el que abrió la puerta a la primera ofensiva económica del Barça.
Ni positivo, ni negativo: Simeone
La respuesta del Atlético no ha sido positiva (ni negativa, no ha habido más allá de los tuits), pero tampoco ha sorprendido en los despachos del Camp Nou. El siguiente paso previsto pasa ahora por que el propio jugador haga pública su postura, algo que no puede descartarse, aunque el Mundial lo distorsiona todo. En el Barça consideran que una declaración abierta de Julián reforzaría enormemente su posición negociadora y facilitaría una nueva ofensiva económica. Si eso ocurre, la entidad está dispuesta a realizar un esfuerzo adicional para intentar acercarse a las exigencias rojiblancas. (D)

