
PARÍS, Francia
Era el gran lastre de su carrera y la barrera que le impedía poder dar el paso para luchar con los grandes líderes del tenis, pero en Roland Garros se le abrió una oportunidad inmejorable que no ha dejado escapar.
Alexander Zverev ya tiene por fin su ansiado primer título de Grand Slam tras superar a Flavio Cobolli (6-1, 4-6, 6-4 y 6-7 (5) y 6-1) en una final de Roland Garros que tuvo de todo, pero por encima de todo nervios y drama ante una oportunidad única para ambos.
Se repetía una y otra vez después de cada decepción en los grandes torneos aquello de que el alemán era ya para muchos «el mejor tenista de la historia sin un título de Grand Slam», algo que por momentos parecía que seguiría siendo así. Una etiqueta dura de la que por fin se ha podido despegar este domingo en una final en la que se le notaron los nervios de lo que suponía el triunfo.
Treinta años después de Boris Becker
Treinta años después de Boris Becker, el tenis alemán vuelve a alzar un Grand Slam en la cuarta final de su gran pupilo, que no será recordado como uno de los pocos tenistas que sumaron por derrota sus cuatro primeras finales en un grande, dejando a Lendl y Murray con ese triste bagaje.
Para ello, Zverev tuvo que salvar un partido en el que pese a empezar de la mejor manera imposible con un primer set en el que se vio a Cobolli un poco superado por la situación, se vivieron momentos de nervios absolutos y de tensión total, sobre todo cuando el alemán se veía cerca de la victoria.
Regalos incomprensibles y juegos tirados al traste en momentos importantes, dejando en evidencia la importancia que tenía el partido para ambos y la oportunidad vital que tenían enfrente y que se decidió en el quinto set un año más.
Mejoró Cobolli en el segundo set y entró en partido aprovechando un muy mal juego de Zverev al saque. Mismo guion, pero con cambio de papeles en el tercero, con Cobolli entregando el parcial en un décimo y último juego muy mal, con cuatro errores que entregaron de nuevo la ventaja al alemán.
Pero el drama absoluto estaba reservado con la llegada del cuarto, que ya de inicio tuvo su primera dosis con un juego regalado por parte de Zverev. Lo remedió el italiano devolviendo la rotura, pero la pifió acto seguido, dejando a Cobolli con saque para llevar el partido al quinto set.
Con calambres
Con calambres en las piernas y en su peor momento, Zverev tuvo una reacción de absoluto campeón, volviendo a romper con un juego en el que dejó ir cuatro golpes ganadores descomunales.
El drama estaba servido y no había mejor manera de resolverlo que en un ‘tie break’ final en el que Zverev volvió a tener la oportunidad y volvió a ver como se escapaba ante un Cobolli que se lo creyó con el nuevo empate y la llegada del quinto y definitivo set.
Pero poco duró la alegría en el bando italiano, porque tras el paso por la silla, Zverev salió decidido a dejarse todo para no dejar escapar lo que hubiera sido el mazazo más grande para su carrera. Rompió de inicio y se creció en pista, consiguiendo una doble rotura que le llevó hasta el deseado y ansiado título.
Lejos del tanteador final en el último set, los nervios siguieron haciendo mella y el alemán tuvo que salvar situaciones delicadas ante un Cobolli que pese a estar sin energía y tocado de la pierna, lo intentó y se lo creyó hasta el final, aunque esta vez no consiguió hacer flaquear al alemán, que se convierte en el séptimo hombre en activo campeón de Grand Slam.
Zverev espanta los fantasmas y levanta el título que merecía desde hace tiempo. A la espera y el deseo de ver si ello supone una crecida en confianza que lo lleve a poder luchar con más regularidad por los grandes títulos y sobre todo, a poder hacer frente de verdad a los dos grandes dominadores del tenis actual, que con ellos en combate muy diferente habría sido un Roland Garros que sin duda ha sido el más sorprendente de los últimos tiempos. Y en él, todo el honor para un Zverev que supo aprovechar una oportunidad que quedará ya de por vida. (D)
Con información de https://www.sport.es/es/noticias/tenis/zverev-derriba-gran-barrera-fantasmas-131121711

