
MSc. Elio Roberto Ortega Icaza
Desde esta tribuna del pensamiento, la cultura y la justicia, conviene precisar un aspecto del lenguaje que, aunque parece menor, tiene profundas implicaciones culturales: ¿es correcto decir montuvio o montubio?
La Real Academia Española (RAE) establece como forma normativa montubio, término que designa al campesino de la costa ecuatoriana y, por extensión, a todo lo relacionado con su identidad y cultura. Esta es la grafía que debe emplearse en el ámbito formal, especialmente en textos académicos, jurídicos y periodísticos, donde la exactitud del lenguaje es esencial.
No obstante, la lengua no es estática. La RAE reconoce también la existencia de la variante montuvio, ampliamente utilizada en el Ecuador. Esta forma responde al uso popular y a la tradición oral, por lo que no puede considerarse un error absoluto, sino una manifestación legítima del habla regional.
Más allá de la discusión ortográfica, el término encierra una realidad social y cultural de enorme valor.
El montubio representa al hombre y la mujer del campo costeño: trabajador incansable, hábil jinete, conocedor de la tierra y de sus ciclos. Sus prácticas culturales, como el rodeo montubio, los amorfinos y su particular forma de vida, constituyen un patrimonio vivo del Ecuador.
En el plano jurídico, la Constitución de la República de 2008 reconoce al pueblo montubio como parte de la diversidad cultural del Estado, garantizando sus derechos colectivos en armonía con los principios de interculturalidad y plurinacionalidad. Este reconocimiento refuerza su identidad y reivindica su papel histórico en la construcción del país.
En consecuencia, aunque montuvio subsiste como variante de uso regional, la forma recomendada es montubio. Nombrar correctamente no es solo un acto lingüístico, sino también un ejercicio de respeto hacia una identidad que forma parte esencial del Ecuador profundo. (O)

