¡No renunciaré!



Ya es el colmo. Cuando se posesionan juran, rejuran y perjuran que respetarán la Constitución y la Ley, cuando les conviene, cuando no, se pegan con “supercemento” a los cargos y quieren agotar todas las instancias, dicen los involucrados, para que se respeten sus “violentados derechos”. ¿Y los derechos del pueblo? ¡Y el mundo… sigue su marcha! (O)

Post Author: David Jaramillo

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